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jueves, 10 de septiembre de 2015

Panzanella : una ensalada Toscana


¡Que no cunda el pánico! Oficialmente aún nos queda verano, y aunque muchos dicen eso de "las ensaladas son para cuando el calor aprieta" nosotros la consumimos todo el año, pero la que hoy os traemos concretamente es muy fresquita e ideal para la época estiva: La Panzanella




La panzanella es una ensalada típica de la Toscana, en Italia. Una ensalada muy versátil, que al igual que todas las cosas, cada casa tiene su versión, pero hay tres ingredientes básicos que no pueden faltar en esta ensalada: pan duro toscano, tomates maduros y albahaca.


En las diferentes panzanellas que se suelen ver en las familias toscanas en frecuente encontrar otros ingredientes ( no básicos) como por ejemplo: pepinos, alcaparras, atún, cebolla, etc.

En definitiva, que partiendo de los ingredientes básicos, es una ensalada diferente que puedes enriquecer con lo que tengas en la nevera o despensa. 

Nosotros solemos ponerle mozzarella, nos encanta ponerle mozzarella a todo y las ensaladas ¡no pueden ser menos! , que no solo la famosa caprese tiene la exclusiva "mozzarelil" :D

Como curiosidad os contamos que este plato, aunque hoy en día es un buen primer plato, un entrante o algo ideal para llevar al campo o la playa, tiempo atrás en algunas zonas de la Toscana se utilizaba como desayuno estivo! mientras que en invierno lo sustituían por la polenta. Desayunos de campeones para los adultos que tenían que salir bien temprano a trabajar los maravillosos campos toscanos.

Si te pica la curiosidad, sigue leyendo! sino baja directo a la receta ;)

Historia: 

La panzanella es un plato de la llamada "cocina pobre" (la más deliciosa ever! ), una simple ensalada de pan y aceite. Tiene parentesco con otras "sopas" mediterráneas, como por ejemplo la sopa " Ribollita" hecha con col negra rizada de toda la vida ( que ahora está de moda, la señorita col rizada ha dicho " llamadme Kale",  nombre artístico que está triunfando en las américas), o también la "Pappa al pomodoro" toscana, un plato con cierta similitud con el riquísimo Salmorejo cordobés.



La historia de la panzanella es bastante antigua, que aunque pueda parecer un plato tan simple, en realidad tiene muchos siglos a sus espaldas.Ya Giovanni Boccaccio, uno de los mayores narradores europeos del siglo XIV, hablaba de la panzanella en una de sus obras (Decameron, novela VII, día VIII), nombrando a este plato como "pan lavado" es decir, mojado. Y aquí no queda la cosa, pues fueron muchos otros quienes se refirieron a esta ensalada como por ejemplo, un gran pintor florentino del 1500, uno de los máximos exponentes del Manierismo, Agnolo Bronzino. El artista, a parte de encandilar la corte de los Medicis con sus elegantes obras de arte, también era un discreto poeta, y dedico a la Panzanella algunos versos llenos de amor: 



"chi vuol trapassar sopra le stelle di melodia v’aggiunga olio e aceto en’tinga il pane e mangi a crepapelle. Una insalata di cipolla trita colla porcellana e cetriuoli vince ogni altro piacer di questa vita, considerate un po’ s’aggiungessi bassilico e ruchetta."

"quién quiere sobrepasar las estrellas de la melodía añada aceite y vinagre, moje el pan y disfrute comiendo. Una ensalada de cebolla triturada y pepinos gana a cualquier placer de esta vida, imaginad si añadís un poco de albahaca y rúcula"


Cabe destacar en los escritos de Bronzino la ausencia de tomates en la receta, y es que faltaban aún algunos siglos para que los tomates llegasen a Europa, después del descubrimiento de América (Gracias Universo por hacernos nacer en la época de los tomates ! jaja qué sería de nosotros! ).






El nombre de "panzanella" tal vez derive del término "panzana", que significa algo débil, blando, falso, inconsistente como una mentira, de hecho la palabra "panzana" en italiano significa "bulo".

En este caso, se refiere al pan extremadamente ablandado por el agua de esta receta.

Receta: ( para unas 5 personas )

- 300 ó 400 gr. aprox. de pan duro*


- 4 ó 5 tomates maduros
- 1 cebolla ( en nuestro caso roja)
- 2 mozzarella
- Albahaca 
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra
- Vinagre de vino blanco

*Pan toscano: Podemos usar cualquier pan tipo hogaza preferiblemente. Aunque la receta original se hace con pan toscano, que es un tipo de hogaza, suya mayor característica es la ausencia de sal, pues frecuentemente viene utilizado para realizar recetas como por ejemplo las famosas bruschettas o algunas menestras, donde los condimentos aportan la sal al plato. A menudo se le conoce como "pane sciocco" , es decir, pan estúpido, sin gracia, precisamente por la marcada ausencia de sal.

Preparación:

1- Trocear el pan. El pan debe estar duro, no del día, ni elástico, necesitamos un pan seco. Lo metemos en un bowl con agua. No será necesario que el agua cubra el pan, tan solo lo dejaremos que se vaya hidratando poco a poco, durante unos minutos. 


hidratando pan
Pan en remojo 

2- Mientras el pan se está hidratando, cortamos todos los ingredientes. En el caso de la cebolla, muchas personas la ponen en agua fría, para que pierda picor y se mantenga crujiente, a nosotros nos gusta que mantenga ese picor característico de algunas cebollas rojas, aunque también puedes utilizar blanca, dorada...la que más te guste. Trocea también los tomates y la mozzarella.





3- Escurre el pan y desmigájalo con las manos. Introduce todo en el bowl. La albahaca y la mozzarella si la cortamos también con nuestras propias manos queda mejor. Ya se sabe que en la cocina hay que meter la mano ( que no la pata jeje). Salar al gusto, y condimentar con aceite y vinagre ( nunca de vino rojo para que no tiña el pan). Y ¡a disfrutar! 




Es una ensalada ideal para los picnic, para usar como contorno de alguna proteína, para meter en un tupper y llevarla a la playa. Y como decíamos, no solo en verano, ya que puede ser muy completa y rápida de hacer para cuando empieza la ajetreada rutina.




  




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martes, 12 de mayo de 2015

Almogrote Gomero


El almogrote es una crema de queso típica y muy popular de las Islas Canarias, que no falta en ninguna casa, sobretodo cuando hay fiestas, reuniones, barbacoas, cumpleaños..., siempre hay alguien que lleva un botito de almogrote casero. 

Se suele comer untado en pan, como entrante o picoteo. Concretamente es típico de la isla de La Gomera, aunque su uso se ha extendido al resto de las islas. Su receta es antiquísima, con un origen un tanto inesperado.


Valles con palmerales típicos de la isla
Esta especialidad irresistible ( probar para creer jeje ) tiene una historia muy antigua, cuyas raíces se encuentra en la cultura gastronómica de los hebreos de España, conocidos como Sefarditas. Si bien, los hebreos Sefarditas modificaron o adaptaron una salsa de época romana, que se conocía con el nombre de moretum ( del griego moreon,  remover) cuyos ingredientes eran el aceite, vino, vinagre, queso y hierbas aromáticas. La tradición sefardí modificó y mejoró los ingredientes de dicha receta, pasando a llamarse de moretum a modretum y debido a la influencia árabe en España, la salsa pasó de llamarse modretum a "al-modrote".

Tajinaste azul. Mirador de la Laja, La Gomera ( con Tenerife en el horizonte)
 El al-modrote, que contenía aceite, ajo y queso, se convierte en uno de los platos estrella de la cocina sefardí, sobretodo gracias a su consistencia cremosa, lo que lo hacía ser utilizado como una salsa. Era una salsa de queso blanquecina que se usaba para acompañar carnes. 

Con la expulsión de los hebreos de España, la salsa al-modrote cae en desuso a lo largo del siglo XVII. Incluso, a modo ofensivo, en algunas zonas se añadió a la salsa  manteca de cerdo,  producto prohibido en la cultura hebrea, que además corrompía por completo el sabor original de la salsa.




Los hebreos sefardíes que habían sido expulsados de España y Portugal, encuentran refugio en otros países europeos y algunas zonas del norte de África. Así, durante el Siglo de Oro, algunos sefardíes encontraran acogida a lo largo de la ruta Atlántica, en las Islas Canarias, donde prosperaron gracias a su actividad comercial.


Paisajes del interior de la isla de La Gomera

Por supuesto muchos llevaron consigo sus recetas, entre las cuales se encontraba el famoso al-modrote. Aquí, en el archipiélago Canario, la receta sefardí cambió al encontrarse con los productos de la gastronomía local, como el queso curado de cabra o la pimienta palmera. La salsa se enriquece, transformándose en una crema de queso untable, que hoy en día cuenta con muchas variantes dependiendo de las zonas. El nombre también cambia, pasando de al-modrote a almogrote, que es como se le conoce hoy en día, siendo el último y más similar vestigio de la antigua salsa sefardí que queda hoy en día en España.



Receta:





Ingredientes: Las cantidades de los ingredientes son orientativas, ya que depende mucho del tipo y la cantidad de queso, además del gusto personal. Prueba y haz tus propias proporciones ;)

- 320 g. de queso curado
- 200 ml. de aceite de oliva
- 2 pimientas palmeras dulces ( sustituible por ñoras o pimientos choriceros)
- 2 Ajos
- Sal y pimienta ( al gusto, aunque la sal, dependiendo del queso utilizado puede no ser necesaria)
- Opcional: Pimienta picona ( tipo guindilla o cualquier otra picante, a usar solamente, si quieres un almogrote picante ). 



Pimienta Palmera


Preparación: 

1- Aunque tradicionalmente el almogrote se prepara en mortero, hoy en día también podemos utilizar una batidora, picadora o robot de cocina. 
Primeramente rallamos el queso elegido, que debe ser bastante curado a ser posible ( si puede ser Gomero, mejor que mejor :D ). 

2- Hervimos las pimientas, para hidratarlas y poder sacar toda su carne.
En un recipiente ( vaso de la batidora, mortero, etc) añadimos la carne de la pimienta, y el resto de los ingredientes, es decir, los ajos y el queso rallado. Poco a poco iremos añadiendo el aceite ( como si de una mayonesa se tratase), mientras vamos batiendo hasta conseguir la textura deseada. 

3- Coger la rebanada de pan, untar y....ñam ñam! 
Consérvalo en un bote de cristal en la nevera y si se te va "secando" ve añadiéndole aceite para seguir conservándolo sin problemas por bastante tiempo ( aunque ya te digo yo que no te va a durar nada jeje )




Personalmente, prefiero dejar una textura cremosa pero que se noten los pedacitos de queso, no muy uniforme, aunque eso va al gusto de cada uno.

También suelo hacerlo en una picadora, sin rallar el queso, de manera más rápida. Introduzco todos los ingredientes juntos (y la mitad del aceite), bato todo junto y al final corrijo la textura añadiendo algo más de aceite, todo depende del queso que utilicemos. 

Hay algunas versiones que utilizan también tomates maduros, pero no es lo más típico, así como añadir una cucharada de pimentón dulce ( o picante), aunque si te falta la pimienta, esto último puede ser una opción.

¡Fácil, rápido y riquísssssimo! 

¡Pruébalo y repetirás!







miércoles, 23 de julio de 2014

Bolitas de pan de ajo rellenas



Los italianos y el ajo: amor y odio. El ajo, elemento en cocina antiquísimo y extremadamente beneficioso, es en Italia tan detestado como amado, dependiendo de la región del país en la que nos encontremos. En general, pero con algunas excepciones, como por ejemplo en la gastronomía de zonas como la Toscana o el Piamonte, en el centro y norte del país no es muy utilizado y en ocasiones, ni siquiera bien visto. En cambio en el sur de Italia, el ajo es muy apreciado e utilizado, tanto por su sabor como por sus propiedades. Y es este solamente uno de los indicadores de la extraordinaria variedad en cuanto a tradiciones y cultura gastronómica que nos ofrece este maravilloso país, pues un producto muy amado en algunas regiones, puede ser incluso desconocido para otras, y seguro que quien haya viajado a lo largo de la península itálica se habrá dado cuenta de las diferencias culinarias y culturales entre el norte y el sur, hecho que lo hace más fascinante si cabe.

En lo que se refiere a la utilización del ajo, se puede decir que el sur de Italia sea más parecido a España que al norte del propio país. La inmigración del Sur de Italia a los Estados Unidos, exportó la cultura gastronómica italiana, y con ella el uso del ajo en la cocina italo-americana, por lo cual en Estado Unidos se suele relacionar la cocina italiana con el uso abundante del ajo, a pesar de que, como hemos visto, no siempre es así.


Ajos

Uno de los productos que nos viene a la mente cuando decimos "ajo y comida italiana", es sin duda el famoso pan de ajo. El pan de ajo es la versión americanizada de un antiguo "plato pobre" de la tradición campestre: la bruschetta. Esta se servía ya desde la época romana y se componía de pan viejo o endurecido, frotado con ajo y aceite de oliva. A pesar de que la bruschetta hoy en día es toda una delicia presente en cualquier buen restaurante, originariamente se frotaba con ajo y aceite para conservarlo y poder así consumirlo por mayor tiempo. Así que, el pan de ajo que hoy conocemos y se suele servir en muchos restaurantes, no tiene su origen en Italia, sino en Estados Unidos, derivado quizás de la bruschetta primitiva. La diferencia principal entre el pan de ajo o garlic bread y la bruschetta se encuentra en el uso del aceite de oliva, el cual suele ser sustituido por mantequilla en la cocina italo-americana. Se sabe que este invento americano, se encentra presente en los menús de los restaurantes italianos de Estados Unidos desde finales de la década de los cuarenta.

Receta:


Más allá del conocido pan de ajo, hemos querido aunar un poco de "aquí y de allá", proponiéndoles algo diferente, al usar en lugar del típico pan, la masa de pizza, y para condimentarlo, nos hemos inspirado en una salsa basada en la extensa variedad de salsas canarias conocidas como "mojos",de los que hablaremos largo y tendido en próximos post.


Para esta receta podéis utilizar vuestra masa de pizza de "confianza",la que os guste más, cualquier tipo irá bien para lo que hoy os proponemos. Nosotros solemos usar la masa de pizza de la cual ya hemos hablado anteriormente (si quieren recordarla, pincha aquí), por su sencillez y rápida preparación.


Es una receta ideal para comer como entrante, y mejor comerlas calientes, pero frías no están nada mal ;). Podemos preparar la masa y las bolitas con antelación cuando tengamos invitados en casa, pues el resto de la preparación es bastante rápida. El éxito está asegurado!




Ingredientes:

  • 1 Masa para pizza ( ver receta aquí)
  • 3 dientes de ajo ( pueden variar al gusto)
  • 30 g. de perejil aproximadamente
  • 80 -100 ml de aceite de oliva ( si es extra virgen mejor)
  • Queso Parmesano ( al gusto, pero al menos unos 25-30 g)
  • Mozzarella filante o cualquier otro queso que se funda 
  • sal y pimienta negra al gusto
Preparación:

1- Con la masa de la pizza hacemos bolitas pequeñas y uniformes, las cuales rellenaremos con el queso elegido. Las disponemos en una bandeja de horno separadas unas de otras, ya que crecen un poco. Horneamos en horno precalentado a 180ºC, unos 15 minutos o hasta que veamos que empiezan a dorarse ligeramente.



Bolitas listas para hornear

2- Mientras nuestras bolitas se están horneando, preparamos nuestra salsa (o "pseudo- mojo" jeje), muy rápida y sencilla. Para ello utilizaremos un procesador de alimentos, una batidora, una thermomix... lo que queráis, y es quizás esta, es una de las diferencias más importantes (junto con el uso del queso) entre esta salsa y un mojo canario, pues este último se hace tradicionalmente con un mortero. Añadimos todos los ingredientes ( ajos, aceite, perejil, parmesano, sal y pimienta) y batimos y reservamos.


bolitas de ajo listas para hincarles el diente!

3- Cuando nuestras bolitas estén listas, las sacamos del horno e inmediatamente (sin dejar que se enfríen) las introducimos en un bowl junto con la salsa. Revolvemos bien, para que se bañen todas las bolas y se impregnen de sabor. Si queremos podemos rallar un poco más de queso por encima....y corre a comerlas que vuelan!


Interno de nuestra bolita de pan de ajo...Ñam!
Buon appetito!

AnGie




miércoles, 18 de junio de 2014

Polenta frita con jamón serrano: un sabroso snack!



Hoy os traemos una idea de snack o picoteo diferente,  la polenta frita!
La polenta es un plato tradicional de la gastronomía italiana, sobretodo de la zona norte del país. Se trata de una harina, generalmente de maíz, la cual acepta diferentes y variadas preparaciones, aunque quizás la más conocida sea su versión cremosa a modo de "plato de cuchara" invernal, la receta que hoy os proponemos es su versión más "divertida", la polenta frita! Ideal para los meses de verano que se acercan, para picotear entre amigos, o porqué no, para ver el Mundial! jajaja...

Y para dar un toque español a un plato tan italiano, le he añadido un toque diferente y sabroso con jamón serrano! espero que os guste.




Ingredientes: 
  • 450 g. de polenta amarilla
  • 1,5 l. de agua aproximadamente ( yo utilicé caldo de verduras)
  • sal 
  • 100 g. jamón serrano ( en taquitos)
  • 100 g. queso parmesano
  • pimienta negra
  • orégano
  • 1 cuchara de aceite de oliva
  • aceite de oliva o girasol para freír.
Preparación: 

1- Primeramente preparamos la polenta, para ello en un caldero ponemos el agua a hervir, en mi caso he utilizado caldo de verduras casero para que quedase más gustoso, pero podéis utilizar agua, o incluso leche. Cuando el agua rompa a hervir, incorporaremos la sal y la cucharada de aceite de oliva, y poco a poco iremos añadiendo la polenta al agua a modo de lluvia. Removeremos constantemente con una cuchara de madera.

Ir removiendo siempre en el mismo sentido, para que se mezcle todo bien y se vaya guisando, durante aproximadamente unos 40 minutos. La polenta cuando más tiempo se trabaje mejor quedará, pero como luego vamos a freírla, no hace falta guisarla en exceso. 

También podemos utilizar polenta express, o precocinada, lo que agilizará mucho este paso, pues en menos de 10 minutos la tenemos lista!

2- Cuando esté casi lista la polenta, ( si vemos que se endurece mucho iremos añadiendo agua a
demanda), añadiremos el queso rallado, los taquitos de jamón, la pimienta negra molida, y el orégano al gusto. Removemos bien para incorporar todos los ingredientes a la mezcla, y retiramos del fuego.

3- En una bandeja o fuente, coloca la polenta extendiéndola de manera que quede un grosor de unos 2 centímetros. Déjala enfriar bien, puedes hacerla el día anterior y guardarla en la nevera, o simplemente dejar que se temple y meterla en el congelador, así la tendremos lista en pocos minutos.

4- Una vez fría la masa, la cortaremos al gusto, en mí caso he hecho bastoncitos ( a modo de patatas fritas) y triángulos.

5- Freímos en aceite bien caliente hasta que veamos que está doradita y crujiente( no friáis en exceso para evitar que se rompan). Al sacarlas, escurre sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite,...y listo!. Puedes acompañar con tú salsa favorita, utilizarlas como contorno de otros platos, o simplemente como un snack de picoteo! ñam ñam!


- Otra opción, más saludable, ( por evitar los fritos), es asarla en una sartén con apenas una gota de aceite. Ir girándola hasta que esté doradita por toda la superficie, y a disfrutar! No quedará tan crujiente como la opción frita, pero está igual de buena!!

polenta asada 


Nota: la masa sobrante podemos congelarla sin problemas ( una vez ya formados los bastoncillos), y tener el snack cuando queramos, tan sólo sacar, freír y comer! 

A disfrutar!!

AnGie


martes, 10 de junio de 2014

Bizcocho de hierbabuena, limón y coco





Hoy os traemos un bizcocho de esos que surgen un día por casualidad y el resultado se queda en tu recetario para siempre. 
Me encantan las hierbas aromáticas o medicinales, las uso mucho y últimamente las tengo plantadas por todas partes! jeje así que, por qué no usarlas también en los dulces?.

Este bizcocho lleva hierbabuena o hierba huerto, lo que le da un toque fresco y diferente. Además está hecho con aceite de oliva y no mantequilla, lo que lo aligera aún más, pero sin perder la jugosidad. Así que os invito a probarlo!


Ingredientes:

  • 1 yogur de coco (o natural)
  • 125 ml. de aceite de oliva
  • 250 de azúcar morena
  • 4 huevos
  • 125 ml buttermilk ( suero de mantequilla)*
  • 450 g. de harina de todo uso
  • 15 g. polvo de hornear ( Royal, 1 sobrecito)
  • 1 limón ( jugo y ralladura)
  • 1 pizca de sal
  • Hierbabuena ( unas 20 hojas)
  • 80 g. de coco rallado


* El buttermilk se vende preparado, pero yo suelo hacerlo en casa. Unos 15 minutos antes de hacer vuestro bizcocho, preparar en una taza la cantidad de leche necesaria y agregar el jugo de medio limón. Dejar reposar el tiempo indicado, y obtendremos una especie de leche cortada, no os asustéis, es así!, revolver y utilizar directamente.  Este ingrediente aporta mucha jugosidad a los bizcochos.

Preparación:

1- En bowl introducimos los huevos enteros y el azúcar. Batimos bien a velocidad media.

2- Añadimos a la mezcla de los huevos el aceite, el jugo de limón y el yogur. Batimos.

3- Picamos la hierbabuena finamente con un cuchillo y la incorporamos a nuestra mezcla, junto con la ralladura del limón.

4- En un bowl a parte, introducimos la harina, la levadura y la sal. Tamizamos y reservamos.

5- Añadimos nuestra mezcla de harina poco a poco, alternando con buttermilk, es decir, añadimos 1/3 de la harina, incorporamos bien a la mezcla, y seguidamente añadimos 1/3 de nuestro buttermilk, y así hasta acabar con los ingredientes.

6- Engrasamos el molde e introducimos en horno precalentado a 180ºC, durante 45-50 minutos. Colocaremos nuestro bizcocho a media altura en el horno y si se empieza a tostar mucho la superficie, pero al pincharlo aún vemos que no está hecho, taparemos el molde con una hoja de papel de aluminio o papel de horno.


7- Cuando esté hecho, desmoldamos, dejaremos enfriar sobre una rejilla, y cuando esté frío espolvorearemos con azúcar glas para decorar.

Es ideal para acompañar con una taza de té así que, ...preparen el té que nosotros ponemos el bizcocho! ;)




Un saludo!

AnGie


jueves, 5 de junio de 2014

Pesto alla trapanese


Pesto alla trapanese o pesto rojo de almendras y tomates

El pesto es quizás, una de las salsas más conocidas del mundo. Seguramente al hablar del pesto, a todos nos viene en mente es el pesto verde o genovés, a base de albahaca y piñones, pero hoy os traemos una variante de esta rica salsa tan versátil, hablamos del "pesto alla trapanese", originario de la zona de Trapani, en Sicilia. 

El pesto alla trapanese se dice que nació, cuando los navíos genoveses atracaban en el puerto de Trapani cuando volvían de Oriente. De este modo llegó la idea del pesto alla genovese a estas tierras, cuyos habitantes decidieron variar, utilizando los productos de los que disponían en Sicilia, entre los que se encontraban los buenos tomates y las almendras.

Los pestos tradicionalmente se realizan en mortero y es precisamente de la forma de elaborarlos, de donde viene su nombre. Pesto procede de "pestare" que quiere decir "machacar" en un mortero. Por lo general, las variantes de las salsa de pesto tienen un factor común, la albahaca!. Antiguamente para dar un toque diferente o más sabor a las comidas, se usaban las especias que procedían de Oriente, pero no todos podían tener acceso a ellas, y en el caso de Italia, eran los venecianos ( y los más adinerados), los que tenían mayor acceso a ellas, pues esta era la "puerta de Oriente",  los demás tenían que conformarse con los que daba la tierra, que no era poco!!, con las hierbas medicinales o aromáticas, se empezaron a hacer ricas salsas para condimentar los platos, entre ellas la salsa que hoy nos ocupa. Además se dice que el pesto fue una de las primeras salsas que contaba con el aceite en su composición.




Por supuesto, la receta varía según el paladar del comensal, pudiendo alterar la cantidad de los ingredientes al gusto, ahora sólo es cuestión de empezar a probar como más nos guste! 

Hoy os traigo la versión con tomates secos de esta rica y sencillísima receta!


Ingredientes:
  • 80 g. de almendras
  • 130 g. de tomates secos
  • 100 g. queso Parmesano
  • 10 ó 15 hojas de albahaca 
  • 1/2 cuchara Sal gruesa ( al gusto)
  • 2 dientes de ajo
  • Aceite de oliva virgen ( a demanda)

Procedimiento:

1- Ponemos los tomates secos unos 10 minutos en agua templada, para que se hidraten un poco.


2- Introducimos todos los ingredientes en un vaso picador o procesador de alimentos, añadimos un buen chorro de aceite y trituramos. La cantidad de aceite depende de la consistencia que cada uno le quiera dar, así que iremos triturando y echando aceite poquito a poco, y... listo!  





Podemos conservarlo en la nevera durante bastantes días, además si lo cubrimos con una película de aceite durará mucho más!. Otra idea de conservación es congelarlo y así tenerlo a disposición cuando lo necesitemos. Yo suelo ponerlo en las cubiteras para hacer cubitos de hielo, pongo el pesto en los huequitos y así lo tengo siempre a punto para condimentar mis pastas o lo que sea! Tengo cubiteras de " todos los colores" jaja... más de una vez alguno que ha ido a coger hielo se ha encontrado que su bebida era un poco.."rara" jeje pero eso es otra historia ;).






pesto alla trapanese listo para comer
pesto alla trapanese conservado con película de aceite 























 Pesto alla trapanese es una salsa muy versátil, pues puedes usarla en infinidad de preparaciones, y elaborarla con diferentes texturas como aparece en las fotos anteriores. Así podrías dejarlo algo más "seco" por ejemplo para untar en una deliciosa bruschetta o tosta, puedes usarlo para rellenar, para pescados, carnes, y un largo etc. , sin olvidar por su puesto la pasta! Según mí humilde opinión, casa de maravilla con pasta tipo orecchiette, spaghetti al nero di sepia e pasta con sarde ( sardinas), una delicia!










Este tipo de pesto suele hacerse con tomates frescos, lo que le da una consistencia diferente y además precisa de menos aceite, y está muy muy bueno también.  Luego tenemos el pesto alla siciliana, que incorpora ricotta ( ñam ñam), y tantas otras salsas de las que ya iremos hablando más adelante.

Así que ya saben...a probar todas las variantes!!! qué como decía mí padre..."en algún lugar del mundo hay una habitación enorme llena de salsas, una para cada día del año" ...jeje, así que habrá que hacerle caso, pues por variedad no será ! 

Un saludo y...échenle salsa a la vida ;)

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miércoles, 14 de mayo de 2014

Croquetas de jamón ibérico ( receta adaptada del chef Alberto Chicote)



Las croquetas son un símbolo de la gastronomía española y representan una especialidad típica realizada con los más variados ingredientes, incluyendo los sabores más auténticos de la cocina ibérica, como el jamón. No podemos imaginarnos ir a los bares de tapas tan típicos de España, y ver un menú en el que no se incluyan las omnipresentes croquetas. Las patatas son un alimento muy difundido en la gastronomía española y de hecho muchas versiones de las croquetas la incluyen en su masa, aunque quizás las más comunes se encuentran hechas básicamente de una bechamel acompañada de ingredientes de lo más variado, pues la croquetas se pueden hacer de todos los sabores que podamos pensar, todo lo que se coma prácticamente tiene cabida dentro de una croqueta.

Sin embargo, a pesar de ser un producto tan extendido en el país, no es de origen español, aunque sin duda ha tenido un gran éxito. El testimonio histórico más antiguo de las croquetas procede del país vecino Francia, en el año 1691, cuando el cocinero de la corte del Luis XIV deja por escrito la primera receta de este delicioso manjar que se tiene constancia. No sabemos si el cocinero en cuestión cogió inspiración de alguna receta española, pero es un hecho que en el país ibérico ha tenido un desarrollo increíblemente mayor, aunque podemos encontrar versiones en diferentes países.

La primera fuente histórica de las croquetas españolas se encuentra en el libro del año 1867 " El cocinero español y la perfecta cocinera", publicado en Málaga. Quizás esta fuente es excesivamente tardía, y no dudamos de que las recetas hayan pasado de abuelas a madres, de boca a boca y de generación en generación de manera tradicional, pudiendo ser originada siglos antes.

En cuanto al nombre de croqueta, no deja lugar a dudas de su procedencia, pues deriva de la palabra francesa croquir, que se refiere a lo crujiente. En Italia las croquetas llegan de manos del reino Borbónico en el sud de Italia llegando tal reino de las Dos Sicilias, donde la croqueta se transformó en la que hoy en día conocemos como "crocchè", aunque estás últimas suelen basar su masa siempre en la patata. De las crocchè nacieron en Sicilia posteriormente los famoso "arancini."


Chef Alberto Chicote y sus famosas croquetas

Hoy os traemos unas croquetas de jamón ibérico, receta del famoso chef Alberto Chicote, el cual personalmente dio la receta en su cuenta de Twitter hace unos meses. Nosotros le hemos hecho unas pequeñas variaciones, sobretodo en las cantidades, pero en sustancia es lo mismo y están riquísimas, muy cremosas. Personalmente es la primera vez que introduzco nata al hacer masa de croquetas pero ésta le aporta cremosidad. Ya os daremos muchas otras recetas y versiones de este rico bocado. 
Vamos con la receta! 

Ingredientes:

  • 670 ml de leche
  • 330 ml aproximadamente de nata para cocinar
  • 95 g. de harina ( yo puse mitad integral y mitad normal)
  • 75 ml de aceite de oliva aprox. ( la receta original incluye también mantequilla pero yo no la utilicé)
  • 1 cebolla grande
  • 100 g. de jamón ibérico
  • hueso de jamón ( opcional)
  • Sal (al gusto)
  • pimienta negra (al gusto)
  • Una pizca de nuez moscada
  • Para el rebozado: 2 huevos, harina y pan rallado.

Preparación:

1º- En un caldero, ponemos la leche junto con la nata a calentar, en el caso de que tengamos el hueso de jamón, lo introduciremos también, de manera que al calentarse la mezcla vaya cogiendo sabor al jamón. Cuando empiece a hervir, bajaremos el fuego sin retirarlo de éste, y continuamos cocinando.

2º- En una sartén grande anti adherente, o una olla, introducimos el aceite a fuego medio- bajo. Picamos la cebolla finamente ( brunoise), y la pochamos. En este punto añadimos la sal para ayudar al proceso de pochado. Cuando esté transparente, añadimos el jamón picado en trocitos pequeños, y rehogamos todo junto.

3º- Añadimos la harina y removemos durante unos 10 minutos aproximadamente, a fuego bajo para cocinar un poco la harina, pasado este tiempo, añadimos poco a poco la mezcla de la leche y la nata ( sin el hueso de jamón claro!), sin dejar de remover para evitar la formación de grumos. Salpimentamos al gusto y añadimos la nuez moscada. Estaremos removiendo unos 10 minutos más, o cuando veamos que la masa está bien ligada y no se pega a las paredes del recipiente donde las estamos preparando.



4º- Una vez terminado, pasamos la masa a una fuente para que se enfrié, y tapamos con papel film. El papel deberá tocar la masa para conseguir que no forme corteza al enfriarse. Lo meteremos en la nevera un par de horas o podemos dejarlo de un día para el otro.

5º- Cogemos tres platos y los preparamos uno con los huevos batidos, otro con harina y otro con pan rallado. Formamos bolitas del tamaño que deseemos, las pasamos primero por harina, seguidamente por el huevo batido y finalmente por pan rallado. Freír en aceite bien caliente.




Las croquetas podemos congelarlas si no las vamos a usar, para ello un truco es ponerlas en una bandeja o plato colocadas separadamente y las introducimos en el congelador una hora más o menos, o hasta que estén congeladas. Luego, una vez congeladas, las quitamos del plato o bandeja, y las guardamos en bolsas de congelación o tuppers. De esta manera no se nos pegarán unas a otras al congelarse, constandonos la vida separarlas cuando las queramos usar!.




Saludos!

AnGie