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jueves, 10 de septiembre de 2015

Panzanella : una ensalada Toscana


¡Que no cunda el pánico! Oficialmente aún nos queda verano, y aunque muchos dicen eso de "las ensaladas son para cuando el calor aprieta" nosotros la consumimos todo el año, pero la que hoy os traemos concretamente es muy fresquita e ideal para la época estiva: La Panzanella




La panzanella es una ensalada típica de la Toscana, en Italia. Una ensalada muy versátil, que al igual que todas las cosas, cada casa tiene su versión, pero hay tres ingredientes básicos que no pueden faltar en esta ensalada: pan duro toscano, tomates maduros y albahaca.


En las diferentes panzanellas que se suelen ver en las familias toscanas en frecuente encontrar otros ingredientes ( no básicos) como por ejemplo: pepinos, alcaparras, atún, cebolla, etc.

En definitiva, que partiendo de los ingredientes básicos, es una ensalada diferente que puedes enriquecer con lo que tengas en la nevera o despensa. 

Nosotros solemos ponerle mozzarella, nos encanta ponerle mozzarella a todo y las ensaladas ¡no pueden ser menos! , que no solo la famosa caprese tiene la exclusiva "mozzarelil" :D

Como curiosidad os contamos que este plato, aunque hoy en día es un buen primer plato, un entrante o algo ideal para llevar al campo o la playa, tiempo atrás en algunas zonas de la Toscana se utilizaba como desayuno estivo! mientras que en invierno lo sustituían por la polenta. Desayunos de campeones para los adultos que tenían que salir bien temprano a trabajar los maravillosos campos toscanos.

Si te pica la curiosidad, sigue leyendo! sino baja directo a la receta ;)

Historia: 

La panzanella es un plato de la llamada "cocina pobre" (la más deliciosa ever! ), una simple ensalada de pan y aceite. Tiene parentesco con otras "sopas" mediterráneas, como por ejemplo la sopa " Ribollita" hecha con col negra rizada de toda la vida ( que ahora está de moda, la señorita col rizada ha dicho " llamadme Kale",  nombre artístico que está triunfando en las américas), o también la "Pappa al pomodoro" toscana, un plato con cierta similitud con el riquísimo Salmorejo cordobés.



La historia de la panzanella es bastante antigua, que aunque pueda parecer un plato tan simple, en realidad tiene muchos siglos a sus espaldas.Ya Giovanni Boccaccio, uno de los mayores narradores europeos del siglo XIV, hablaba de la panzanella en una de sus obras (Decameron, novela VII, día VIII), nombrando a este plato como "pan lavado" es decir, mojado. Y aquí no queda la cosa, pues fueron muchos otros quienes se refirieron a esta ensalada como por ejemplo, un gran pintor florentino del 1500, uno de los máximos exponentes del Manierismo, Agnolo Bronzino. El artista, a parte de encandilar la corte de los Medicis con sus elegantes obras de arte, también era un discreto poeta, y dedico a la Panzanella algunos versos llenos de amor: 



"chi vuol trapassar sopra le stelle di melodia v’aggiunga olio e aceto en’tinga il pane e mangi a crepapelle. Una insalata di cipolla trita colla porcellana e cetriuoli vince ogni altro piacer di questa vita, considerate un po’ s’aggiungessi bassilico e ruchetta."

"quién quiere sobrepasar las estrellas de la melodía añada aceite y vinagre, moje el pan y disfrute comiendo. Una ensalada de cebolla triturada y pepinos gana a cualquier placer de esta vida, imaginad si añadís un poco de albahaca y rúcula"


Cabe destacar en los escritos de Bronzino la ausencia de tomates en la receta, y es que faltaban aún algunos siglos para que los tomates llegasen a Europa, después del descubrimiento de América (Gracias Universo por hacernos nacer en la época de los tomates ! jaja qué sería de nosotros! ).






El nombre de "panzanella" tal vez derive del término "panzana", que significa algo débil, blando, falso, inconsistente como una mentira, de hecho la palabra "panzana" en italiano significa "bulo".

En este caso, se refiere al pan extremadamente ablandado por el agua de esta receta.

Receta: ( para unas 5 personas )

- 300 ó 400 gr. aprox. de pan duro*


- 4 ó 5 tomates maduros
- 1 cebolla ( en nuestro caso roja)
- 2 mozzarella
- Albahaca 
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra
- Vinagre de vino blanco

*Pan toscano: Podemos usar cualquier pan tipo hogaza preferiblemente. Aunque la receta original se hace con pan toscano, que es un tipo de hogaza, suya mayor característica es la ausencia de sal, pues frecuentemente viene utilizado para realizar recetas como por ejemplo las famosas bruschettas o algunas menestras, donde los condimentos aportan la sal al plato. A menudo se le conoce como "pane sciocco" , es decir, pan estúpido, sin gracia, precisamente por la marcada ausencia de sal.

Preparación:

1- Trocear el pan. El pan debe estar duro, no del día, ni elástico, necesitamos un pan seco. Lo metemos en un bowl con agua. No será necesario que el agua cubra el pan, tan solo lo dejaremos que se vaya hidratando poco a poco, durante unos minutos. 


hidratando pan
Pan en remojo 

2- Mientras el pan se está hidratando, cortamos todos los ingredientes. En el caso de la cebolla, muchas personas la ponen en agua fría, para que pierda picor y se mantenga crujiente, a nosotros nos gusta que mantenga ese picor característico de algunas cebollas rojas, aunque también puedes utilizar blanca, dorada...la que más te guste. Trocea también los tomates y la mozzarella.





3- Escurre el pan y desmigájalo con las manos. Introduce todo en el bowl. La albahaca y la mozzarella si la cortamos también con nuestras propias manos queda mejor. Ya se sabe que en la cocina hay que meter la mano ( que no la pata jeje). Salar al gusto, y condimentar con aceite y vinagre ( nunca de vino rojo para que no tiña el pan). Y ¡a disfrutar! 




Es una ensalada ideal para los picnic, para usar como contorno de alguna proteína, para meter en un tupper y llevarla a la playa. Y como decíamos, no solo en verano, ya que puede ser muy completa y rápida de hacer para cuando empieza la ajetreada rutina.




  




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viernes, 10 de octubre de 2014

Risotto allo Zafferano ( Risotto al azafrán)


Como sucede en la mayoría de los platos tradicionales, el origen del risotto al azafrán, típico plato lombardo, es algo difícil de concretar. Sabemos que la dinastía de los señores de Milán, la familia Sforza, introdujeron y promovieron la cultivación del arroz en el territorio milanés allá por la segunda mitad del siglo XVI, por lo que deducimos que el origen del risotto como plato tiene que ser posterior a esta fecha.


Castillo Sforzesco, Milán
Para descubrir las primeras pistas de la invención de este maravilloso plato tenemos que dirigirnos a un lugar de la ciudad lleno de historia, hablamos del Castillo Sforzesco de Milán ( que os recomendamos visitar), dentro del cual se encuentra la valiosa Biblioteca Trivulziana, donde podemos encontrar cientos de miles de manuscritos, auténticos tesoros a cuál más valioso, entre los que destacan el " Codice Trivulziano de Leonardo Da Vinci" pero bueno, centrémonos en el risotto que nos vamos por las ramas jeje y luego parece esto una historia de Dan Brown. En esta biblioteca encontramos también un documento del año 1574 que cuenta, a modo de leyenda, el nacimiento del "risott giald" ( en dialecto lombardo) o "risotto allo zafferanno".

Cuenta la leyenda que un maestro artesano, un tal Valerio di Fiandra, que por aquel entonces trabajaba en una de las obras más gigantescas del gótico en Europa, el Duomo de Milán, se encargaba de pitar y decorar las vidrieras, utilizando una tinta muy costosa y particular, hecha con una especie procedente de tierras lejanas. El señor Valerio pintaba, nada más y nada menos que con azafrán!

Vidriera del Duomo de Milán decorada por Valerio di Fiandra con  tonos pintados con azafrán
El señor Valerio trabajaba junto con una cuadrilla de colaboradores, entre los cuales había uno que se le daba muy bien esto de pintar con esta especia, prácticamente convirtiéndose en una obsesión, pues todo lo pintaba con azafrán, lo que le llevó a que le pusieran el mote de "lo Zafferano" ( el azafrán, en italiano). Sus compañeros bromeaban con él, diciéndole que cualquier día acabaría por echarle azafrán hasta a la comida que traía a la obra! Y así fue cómo el día de la boda de la hija del señor Valerio, este chico un poco en broma, un poco por celos o despecho ( pues parece ser que le gustaba la chica que se casaba, no con el precisamente), echó azafrán en el plato estrella del banquete: el arroz! Sobra decir que el resultado fue asombroso! un sabor delicioso! seguramente lejos de lo que el muchacho quería provocar, quién le iba a decir a el que su "bromita" no tardaría nada en extenderse por toda la ciudad y convertirse en uno de los platos típicos más conocidos de la famosa ciudad italiana.

No sabemos la certeza histórica de este documento, pero no deja de ser una historieta curiosa. También se sabe que existía en la Edad Media un plato kosher de la cultura hebrea, en el cual se mezclaba arroz y azafrán, que aunque de una forma muy distinta al risotto, puede haber sido una adaptación posterior del pueblo italiano, el cual tuvo contacto con los hebreos después de que Sicilia fuese conquistada por los árabes. Por lo que no se excluye que el pueblo hebráico siguiendo el camino del arroz hacía el norte, a través de la península de la bota, llegaran hasta tierras lombardas con su famoso plato. Los lombardos y hebreos eran famosos en todo el viejo continente por ser buenos comerciantes, quizás también en el ámbito culinario intercambiaron alguna cosilla. Pero en este caso, también hablamos de suposiciones.




El risotto al azafrán suele confundirse con el " risotto alla milanese", pero no son lo mismo. Se diferencian en que el risotto alla milanese en su preparación no lleva vino, pero si médula de buey. Tanto un tipo como el otro, aparecen ya en libros de recetas a partir de 1853, en libros de cocina como " Nuovo Cuoco Milanese de Felice Luraschi, o el famoso "La ciencia en la cocina y el arte del comer bien" de Pellegrino Artusi.


Y ahora vamos con la receta!

Receta : 


Ingredientes: ( para unas 4 personas)


  • 250 - 300 g. aproximadamente de Arroz Carnaroli o Arborio (ver la elección del arroz ideal aquí
  • 1 cebolla
  • Aceite de oliva virgen ( 1 cucharada sopera)
  • 1 taza de vino blanco
  • 1 litro de caldo ( en mí caso de verduras)
  • 100 g. aprox. de queso parmesano ( a poder ser, recién rallado)
  • 1 nuez o una cuchara de mantequilla
  • Sal
  • 1 cucharilla de azafrán ( en hebras) o 1 sobre de azafrán en polvo



Preparación:

1º- Preparamos el caldo, o lo calentamos en el caso de que ya lo hayas hecho con antelación 
(o comprado). Ponemos un cucharón de caldo caliente en una taza y añadimos en este el azafrán. Removemos y lo reservamos.


2º- Ponemos al fuego la sartén o caldero donde vayamos a hacer nuestro risotto. Personalmente prefiero sartenes grandes, de paredes altas, para que el arroz campe a sus anchas jeje, pero un caldero normal os irá bien también. Añadimos el aceite, y cuando esta esté caliente, introducimos la cebolla que habremos cortado en daditos muy pequeños previamente. Es importante que pochemos la cebolla bien ( unos 5 o 10 minutos a fuego bajo) para que no se note en el resultado final, aportando sólo sabor y no textura.


3º- Cuando la cebolla esté lista añadimos el arroz. Os he dicho unos 300 gramos para 4 personas, pero para ser sincera, jamás lo peso, lo hago al estilo que me enseñaron en Italia, 
"un pugnetto per persona e uno in più per la padella" es decir, un puñado por persona y otro para la sartén! ( yo pongo dos puñados por persona porque mi "puño" como unidad de medida era algo ridícula jeje y he comprobado que va bien, todo depende del tamaño de vuestras manos jeje ).

Rehogamos el arroz y la cebolla, con ayuda siempre de una cuchara de madera.Es importante este paso, ya que dicen que el secreto de un buen risotto está en que tostemos un poco el arroz, al menos 2 minutos. Este paso hace que los granos de arroz se "impermeabilicen" durante el resto de la cocción, consiguiendo así que sigan quedando bastante al dente.




4º- Seguidamente añadimos el vino blanco, con lo que conseguiremos dar un punto de sabor algo ácido que le va muy bien a nuestro risotto. Removemos constantemente, hasta que el vino se haya evaporado y es entonces cuando empezamos a añadir el caldo, pero atención! jeje solamente un cucharón de cada vez, así poquito a poco y con paciencia, sin dejar de remover lentamente y con cariño , cuando el arroz haya absorbido el caldo, añadimos el siguiente cucharón, y así hasta que esté hecho nuestro arroz. La cocción del arroz tarda generalmente, entorno a unos 18 minutos desde que lo echamos a la sartén, así que nada de hacer risotto con prisas y nunca dejarlo abandonado a su suerte mientras está al fuego! jeje No dejaremos de remover lentamente, veréis que hasta puede llegar a ser relajante!




5º- Unos minutos antes de los famosos 18 minutos de cocción, en vez de un cucharón de caldo, añadimos la tacita de caldo con azafrán que teníamos reservado. En seguida nuestro risotto se teñirá de un estupendo color amarillo - anaranjado. Removemos un poco más y cuando el punto de cocción esté "al caer" jeje, apagamos el fuego y empezamos con lo que se conoce como " mantecar" el risotto.



6º- Con el fuego recién apagado, añadimos la mantequilla y el queso parmesano rallado, removemos bien para mezclar, mientras se derriten los últimos ingredientes y...listo! Habemus risotto! Se suele tapar la sartén o caldero un par de minutos antes de servir para que repose, pero no se si podréis esperar!




Nota: No suelo echarle sal porque ya el caldo y el queso se la aportan, aunque a veces una pizquita no le viene mal, pero la sal siempre es al gusto de cada uno ;).



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viernes, 4 de julio de 2014

Aros de cebollla en 3 sencillos pasos




Para celebrar el 4 de Julio, te proponemos una receta divertida y sabrosa, además de muy americana : los aros de cebolla!. Es una receta facilísima, rápida de hacer e ideal para cualquier fiesta o celebración. Para hacer esta receta, nos hemos inspirado en la revista italiana de Jamie Oliver ( que desde aquí pregunto : ¿para cuándo la revista en español, Jamie? jajaja), aunque hemos hecho algunos pequeños cambios para adaptarla más aún a nuestros gustos. 

Con esta receta, tendrás unos aros de cebolla muy sabrosos y crujientes. La primera vez que se habló de los aros de cebolla tal y como hoy los conocemos, fue en el 1910 en el Daily Times, un periódico local que se publicaba en Middletown, en Nueva York. También la cadena de restaurantes Pig Stand afirma haber inventado la receta de los aros de cebolla, en torno a los años 20. Así que no sabemos cual es la versión original, cómo sucede con todas las cosas buenas, son muchos los que quieren otorgarse el mérito, lo que si es seguro, es que una receta tradicional americana que ha traspasado fronteras.


                              
  

La siguiente receta es perfecta para unas 5 ó 6 personas, así que adapta la cantidad dependiendo de tus comensales y el apetito que estos tengan!

Ingredientes:
  • 3 cebollas blancas o doradas
  • 100 g. de harina de trigo
  • 300 g. de harina de maíz
  • 300 g. de buttermilk o suero de mantequilla
  • 1 cuchara sopera de pimentón dulce
  • aceite de oliva o girasol 
  • Sal y pimienta al gusto


Preparación:

1- Cortar las cebollas en aros de unos 3 ó 4 milímetros de grosor. Lo ideal es hacer este paso la noche antes, y así lo dejaremos en una bandeja en la nevera con el fin de que se sequen.


2- Preparar tres bowl o platos hondos. En el primer bowl pondremos la harina de trigo, en el segundo pondremos el suero de mantequilla ( buttermilk*) y en el tercer bowl pondremos la harina de maíz, la cual condimentaremos al gusto con la sal, la pimienta y el pimentón. Jamie en su receta original ponía cayena y paprika. En este punto también pon una sartén al fuego con el aceite, para que empiece a calentarse, pues necesitas que el aceite esté bien caliente.

3- Ahora pasa los aros de cebolla por la harina de trigo, el buttermilk y el maíz, por este orden, y seguidamente mételo en la sartén. Es un proceso que se puede hacer bastante rápido, además no necesitarás freirlos más de un minuto más o menos, pues rapidamente empezarán a dorarse! Si crees que es necesario, gíralos para que se frían bien por ambos lados, aunque si pones la cantidad de aceite suficiente no necesitarás hacerlo, verás que rápido!. Ahora sólo queda elegir la salsa que más te guste y ...a disfrutar!



Felíz fin de semana a todo! y buen 4 de Julio para nuestros amigos americanos!




Saludos, 

AnGie

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*Puedes encontrar el buttermilk o suero de mantequilla en las grandes superficies, pero puedes también hacerlo en casa!, tan sólo tienes que exprimir un limón en la leche, dejarlo reposar en torno a 10 minutos y listo. Quizás para otras elaboraciones dulces, tendriamos que controlar la cantidad de limón, pero para esta receta no te compliques! ;).


viernes, 30 de mayo de 2014

Puchero Canario ( Felíz Día de Canarias)


Feliz Día de Canarias!






Hoy os traemos una receta de la gastronomía tradicional canaria: el puchero

Podemos decir que el puchero canario es la versión del cocido que se hace en las islas. Es un plato bastante completo y contundente, que se suele comer en el frío del invierno ( sí vale, no es que Canarias tenga un invierno gélido precisamente, peeero tenemos microclimas, y eso básicamente significa en cada esquina hace un tiempo diferente, os sorprendería jeje), haciendo un buen caldero para compartirlo con la familias, y por supuesto siempre acompañado de un buen mojo y un escaldón de gofio ( del que hablaremos en otra ocasión) vamos, todo típico típico.

Se trata de un plato donde se combinan diferentes tipos de carne ( cerdo o costillas, ternera, pollo o gallina), distintas verduras y hortalizas ( calabacín o bubango, chayotas, calabaza, zanahorias, col, habichuelas, etc), garbanzos, papas, batatas y piñas de millo ( mazorcas de maíz). En algunos pueblos le añaden una pera a este guiso. Huelga decir que podéis prescindir de los ingredientes que no os gusten o que no tengáis por casa en ese momento. De pequeña era una receta que no me gustaba nada, ya saben los niños y las verduras, pero lo que sí me encantaba y esperaba siempre cuando se hacía puchero en mí familia, era la sopa! ese caldito riquísimo que sale de cocinar todos estos ingredientes juntos es muy muy sabrosa. 

Las cantidades de un puchero, depende mucho de los comensales, se suele medir pensando en un " trocito" de cada cosa por persona, tanto de carnes, como de verduras y dependiendo de los gustos de cada uno. En este caso, hemos hecho un puchero para unas 3 ó 4 personas.


Ingredientes:

  • 1/2 kg. de carne de ternera
  • 1/2 kg. de pollo
  • 200 g. de costillas de cerdo
  • 1/2 morcilla
  • 1/2 chorizo
  • 150 g. garbanzos
  • 2 ó 3 zanahorias
  • 1 cebolla mediana
  • 1/4 pimiento rojo
  • 300 g. aprox. de habichuelas
  • Media col verde ( partida en cuartos)
  • 300 g. de calabaza
  • 8 papas ( unas dos papas por persona)
  • 2 piñas de millo ( mazorcas de maíz)
  • 2 ó 3 dientes de ajo
  • azafrán
  • perejil
  • comino 
  • pimentón dulce
  • Sal marina gruesa
  • 2 Cucharas soperas de aceite de oliva 
Procedimiento: 

1- En un caldero, ponemos agua a hervir e introducimos las carnes a guisar. Fuego medio. 

2- Pasado aproximadamente 20 minutos, introduciremos en el caldero los garbanzos y las zanahorias.

3- Pasados unos 15 minutos iremos introduciendo las verduras más duras, por ejemplo, las habichuelas ( las cuales suelen atarse con un hilo de cocina en raciones, un " paquetito" para cada comensal), la col, etc. Y paulatinamente iremos añadiendo el resto de las verduras.

4- En casa solemos hacer un sofrito, con el aceite, la cebolla picadita y el pimiento, acompañado de un majado (en un mortero ) de ajo, comino, perejil, sal y azafrán. Al final del sofrito, cuando este esté hecho, añadimos el pimentón para que no se queme y evitar que de mal sabor. Una vez hecho nuestro sofrito lo añadiremos al caldero, junto con las verduras. Esto lo dará a nuestro puchero más sabor. Pero si queremos, podemos prescindir de este paso y añadirlo todo " en crudo".

5-Cuando la verdura esté a medio cocinar, añadiremos las papas y la batata, con el fin de que no se rompan. En este punto añadiremos también la morcilla y el chorizo.

6- Cuando esté todo tierno, apagamos el fuego y a comer!

7- Si lo deseamos, podemos sacar el caldo donde se ha cocinado nuestro puchero, y hacer con éste una sopa deliciosa con todo el sabor de las verduras. Para ellos pasamos el caldo a otro caldero, le añadimos los fideos de sopa, y listo!. Además con dicho caldo podemos hacer un "escaldón de gofio", que no puede faltar en ninguna mesa canaria! ( hablaremos en otra ocasión del gofio, ese nutritivo alimento canario).

8- Para servir el puchero, en un plato, vamos poniendo un pedazo de cada cosa por persona, por supuesto según los gustos, y para finalizar aliñaremos nuestro plato con aceite de oliva y vinagre. Y a sentarse a la mesa! acompañado todo de un buen vasito de vino tinto del país. 

Que aprovechen!


Plato de puchero, escaldón de gofio, y mojo rojo


Si nos sobra puchero, podemos aprovechar para hacer unas riquísimas croquetas. Además este puede ser un plato acto para todas las dietas, eliminando las carnes en el caso de los vegetarianos o veganos, y totalmente apto para celíacos.

Saludos!

AnGie





















martes, 20 de mayo de 2014

Pollo adobado al horno con patatas asadas


Hoy en día el pollo es una de las carnes más consumidas y comunes en la mayoría de los hogares al rededor del mundo, gusta tanto a niños como a adultos, su precio asequible, su gran versatilidad y su valor nutricional, pero bajo contenido en grasas lo hacen el rey de la gastronomía de muchos hogares. Pero como sucede con todo, también el consumo de pollo tuvo sus orígenes.

Históricamente se sabe que los pollos empezaron a ser domesticados en el Valle del Indo, hace más de 4500 años. Cuando empezaron los intercambios comerciales, comenzó a extenderse por Persia, pasando de ahí a Europa a través de los germanos y del Imperio Romano. Pero cabe destacar que, por aquellos tiempos, comer pollo era algo exótico y no estaba al alcance de todos.

En la Edad Media, el pollo presidia las mesas señoriales en banquetes y celebraciones, donde los pollos se servían cocinados de diversas formas pero siempre sin partir, para que así pudieses mostrar su fuerza y pericia al partir la carne con las manos. En el siglo X, en Europa, la carne blanca típica del pollo se consideraba carne para señores, e incluso el pueblo debía rendir tributo otorgando pollos a los señores feudales.

Fue después del siglo XV, con el intercambio de culturas a partir de la colonización española en el continente americano, cuando los pollos llegaron al nuevo continente, pasando a formar parte de su gastronomía hasta el día de hoy. Aun así, este tipo de carne continuaba siendo de consumo reservado para ocasiones concretas, celebraciones, etc. Gracias a los avances científicos, y los nuevos conocimientos sobre higiene, hicieron que el consumo de aves como el pollo fuera en aumento, y a partir de los años 40 del siglo pasado empieza a dejar de ser un alimento de lujo para pasar a ser un producto de enorme consumo.




Hoy compartimos con vosotros una receta muy sencilla, que puede ser utilizada en cualquier ocasión. Pollo asado al horno es clásico, y si además lo acompañamos con patatas, el éxito está asegurado!
Podéis usar las hierbas aromáticas que más os gusten o diferentes especies, os cuento como lo hemos hecho esta vez, con un adobo especial.

Ingredientes:

- 2 kg de Pollo aprox. ( muslos y contra muslos) 

- Patatas pequeñas 
- 1 cuchara sopera ( 15 g. aprox.) de:
  • pimentón dulce 
  • ajo deshidratado
  • cebolla deshidratada
  • orégano
  • tomillo limonero
  • romero
  • Mostaza de Dijon
  • Miel
- aceite de oliva ( 5 cucharas soperas aprox.)
- 1 limón
- Sal ( al gusto)
- Pimienta negra ( al gusto)
- Dientes de ajo ( opcional)

Preparación:

1º- En un bowl ponemos juntas todas las especies, hierbas aromáticas, miel y mostaza. Exprimimos el jugo de limón dentro (si lo deseamos podemos meter el limón entero después de exprimido, lo cortándolo en cuatro), añadimos el aceite de oliva ( unas 3 cucharadas), salpimentamos al gusto  y mezclamos todo, consiguiendo un adobo.






2º- Introducimos las piezas de pollo en el bowl con el adobo y lo untamos bien con éste. En el mismo recipiente lo dejamos macerar en la nevera, tapado con un papel film, entre 30 minutos y una hora.




3º- Lavamos muy bien las patatas, pues las hornearemos con su piel. Las cortamos por la mitad o en cuartos, las ponemos en un bowl y salpimentamos al gusto, añadimos un poco de romero y un chorrito de aceite ( 2 cucharadas aprox.), removemos para que las patatas se impregnen bien, y reservamos.




4º- Precalentamos el horno a unos 200ºC. En una bandeja de horno colocamos las piezas de pollo, junto con el limón y las patatas. Si lo deseamos podemos añadir a la bandeja ajos enteros con su piel. Horneamos entre 50 minutos y 1 hora, aunque esto depende mucho del horno, y del punto en el que queramos el pollo. Si queremos a mitad de cocción, podemos girar el pollo para que se tueste igual por ambas partes.




No te preocupes si ves que el pollo que empieza a tomar un tono oscuro, no es quemado, dicho color se debe al adobo. Pincha las patatas para comprobar que están hechas, éstas quedarán con una rica corteza tostada y con todo el sabor de nuestro adobo. 
Las cantidades de esta receta son para unas 4 o 5 personas, y la cantidad de patatas no la he indicado, pues depende de la cantidad que desee cada persona. Junto con los muslos y contra muslos, si se desea podemos añadir también pechuga de pollo, aunque esta suele quedar algo seca al asarse al horno, para que quede algo más jugosa, podemos abrirla e introducirle limón, o cortarla en trozos medianos para facilitar su horneado.
Esta receta podemos adaptarla también para otro tipo de carnes, como pueden ser la carne de conejo, cordero, chuletas de cerdo, cortillas, etc. Os animo a probar!




Que aprovechen!

AnGie


miércoles, 14 de mayo de 2014

Croquetas de jamón ibérico ( receta adaptada del chef Alberto Chicote)



Las croquetas son un símbolo de la gastronomía española y representan una especialidad típica realizada con los más variados ingredientes, incluyendo los sabores más auténticos de la cocina ibérica, como el jamón. No podemos imaginarnos ir a los bares de tapas tan típicos de España, y ver un menú en el que no se incluyan las omnipresentes croquetas. Las patatas son un alimento muy difundido en la gastronomía española y de hecho muchas versiones de las croquetas la incluyen en su masa, aunque quizás las más comunes se encuentran hechas básicamente de una bechamel acompañada de ingredientes de lo más variado, pues la croquetas se pueden hacer de todos los sabores que podamos pensar, todo lo que se coma prácticamente tiene cabida dentro de una croqueta.

Sin embargo, a pesar de ser un producto tan extendido en el país, no es de origen español, aunque sin duda ha tenido un gran éxito. El testimonio histórico más antiguo de las croquetas procede del país vecino Francia, en el año 1691, cuando el cocinero de la corte del Luis XIV deja por escrito la primera receta de este delicioso manjar que se tiene constancia. No sabemos si el cocinero en cuestión cogió inspiración de alguna receta española, pero es un hecho que en el país ibérico ha tenido un desarrollo increíblemente mayor, aunque podemos encontrar versiones en diferentes países.

La primera fuente histórica de las croquetas españolas se encuentra en el libro del año 1867 " El cocinero español y la perfecta cocinera", publicado en Málaga. Quizás esta fuente es excesivamente tardía, y no dudamos de que las recetas hayan pasado de abuelas a madres, de boca a boca y de generación en generación de manera tradicional, pudiendo ser originada siglos antes.

En cuanto al nombre de croqueta, no deja lugar a dudas de su procedencia, pues deriva de la palabra francesa croquir, que se refiere a lo crujiente. En Italia las croquetas llegan de manos del reino Borbónico en el sud de Italia llegando tal reino de las Dos Sicilias, donde la croqueta se transformó en la que hoy en día conocemos como "crocchè", aunque estás últimas suelen basar su masa siempre en la patata. De las crocchè nacieron en Sicilia posteriormente los famoso "arancini."


Chef Alberto Chicote y sus famosas croquetas

Hoy os traemos unas croquetas de jamón ibérico, receta del famoso chef Alberto Chicote, el cual personalmente dio la receta en su cuenta de Twitter hace unos meses. Nosotros le hemos hecho unas pequeñas variaciones, sobretodo en las cantidades, pero en sustancia es lo mismo y están riquísimas, muy cremosas. Personalmente es la primera vez que introduzco nata al hacer masa de croquetas pero ésta le aporta cremosidad. Ya os daremos muchas otras recetas y versiones de este rico bocado. 
Vamos con la receta! 

Ingredientes:

  • 670 ml de leche
  • 330 ml aproximadamente de nata para cocinar
  • 95 g. de harina ( yo puse mitad integral y mitad normal)
  • 75 ml de aceite de oliva aprox. ( la receta original incluye también mantequilla pero yo no la utilicé)
  • 1 cebolla grande
  • 100 g. de jamón ibérico
  • hueso de jamón ( opcional)
  • Sal (al gusto)
  • pimienta negra (al gusto)
  • Una pizca de nuez moscada
  • Para el rebozado: 2 huevos, harina y pan rallado.

Preparación:

1º- En un caldero, ponemos la leche junto con la nata a calentar, en el caso de que tengamos el hueso de jamón, lo introduciremos también, de manera que al calentarse la mezcla vaya cogiendo sabor al jamón. Cuando empiece a hervir, bajaremos el fuego sin retirarlo de éste, y continuamos cocinando.

2º- En una sartén grande anti adherente, o una olla, introducimos el aceite a fuego medio- bajo. Picamos la cebolla finamente ( brunoise), y la pochamos. En este punto añadimos la sal para ayudar al proceso de pochado. Cuando esté transparente, añadimos el jamón picado en trocitos pequeños, y rehogamos todo junto.

3º- Añadimos la harina y removemos durante unos 10 minutos aproximadamente, a fuego bajo para cocinar un poco la harina, pasado este tiempo, añadimos poco a poco la mezcla de la leche y la nata ( sin el hueso de jamón claro!), sin dejar de remover para evitar la formación de grumos. Salpimentamos al gusto y añadimos la nuez moscada. Estaremos removiendo unos 10 minutos más, o cuando veamos que la masa está bien ligada y no se pega a las paredes del recipiente donde las estamos preparando.



4º- Una vez terminado, pasamos la masa a una fuente para que se enfrié, y tapamos con papel film. El papel deberá tocar la masa para conseguir que no forme corteza al enfriarse. Lo meteremos en la nevera un par de horas o podemos dejarlo de un día para el otro.

5º- Cogemos tres platos y los preparamos uno con los huevos batidos, otro con harina y otro con pan rallado. Formamos bolitas del tamaño que deseemos, las pasamos primero por harina, seguidamente por el huevo batido y finalmente por pan rallado. Freír en aceite bien caliente.




Las croquetas podemos congelarlas si no las vamos a usar, para ello un truco es ponerlas en una bandeja o plato colocadas separadamente y las introducimos en el congelador una hora más o menos, o hasta que estén congeladas. Luego, una vez congeladas, las quitamos del plato o bandeja, y las guardamos en bolsas de congelación o tuppers. De esta manera no se nos pegarán unas a otras al congelarse, constandonos la vida separarlas cuando las queramos usar!.




Saludos!

AnGie



domingo, 27 de abril de 2014

Rollito de col

Hoy os traemos una receta rápida y sencilla, ideal para una cena ligera. En casa lo comemos muy amenudo, no se tarda mucho en hacerla, además es una forma sana y divertida de comer esta fantástica y nutritiva verdura: la col.
La col es una verdura enormemente beneficiosa para nuestra salud, y junto con otras verduras de su familia como puede ser la coliflor o el brocoli entre otras, constituye una buena fuente de vitamina C, fibra, potasio, etc. Es un buen anticancerígeno y además practicamente no nos aporta calorías ni grasas, ayuda a bajar el colesterol y por tanto protege nuestro sistema cardiovascular, en fin...qué más se puede pedir?, pon col en tú vida!!

Es una receta que contiene el aporte de verdura, fibra, proteínas, hidratos de carbono y grasa ( aceite de oliva), así que podemos decir que es un plato completo y saludable. Te invitamos a probarlo!.
Además, si omitimos el atún o lo sustituimos por trocitos de seitán, estaremos hablando de un plato totalmente vegano,  y si sustituímos las tortillas de trigo por tortillas de maíz, también será acto para celíacos, así que es una receta para todos los gustos!.



Ingredientes: ( para unas 3 personas)

- media col  verde mediana
- 1 cebolla
- 1 lata de atún ( se puede sustituir por seitán)
- 15 ml aprox. de salsa de soja
- tortillas de mexicanas de trigo ( las aptas para fajitas)
- sal ( opcional )
-aceite de oliva

1º- Lavamos y cortamos la col en juliana y reservamos. Picamos la cebolla en cuadritos al gusto, a mi me gusta pequeña.

2º- En una sartén caliente, ponemos un poco de aceite de oliva ( como una cuchara de postre) y cuando esté caliente incorporamos la cebolla y rehogamos. En este punto, si quieres se le echa la sal al gusto, para así ayudar a pocharse la cebolla, te recomiendo que eches muy poca sal o ninguna, pues la salsa de soja ya le aportartará sabor.

3º- Cuando la cebolla se empiece a transparentar incorporamos la col. En mi caso la corto en juliana o en tiras, pero si lo deseas puedes cortarla en trozos más pequeños. Remover de vez en cuando para mezclar bien la cebolla y la col y que así no se pegue. Dejar rehogar a fuego medio bajo. Lo ideal es no cocinar en demasía la col, pues cuanto más cruda esté más activas estarán todas sus propiedades. También es bueno cocinarla al vapor, pero en este caso la pocharemos ligeramente.

4º- Cuando empiece a estar pochada la col incorporaremos el atún, y removemos para mezclarlo.



5º- Añadimos la salsa de soja a nuestro relleno. La cantidad es al gusto, pero debido al sabor salado de ésta, no te recomiendo pasarte. En mi caso he usado unos 15 ml.




6º- En otra sartén, tostadora, o plancha, etc.., vamos tostando nuestras tortillas por ambas caras. En apenas unos segundos estarán listas para rellenar con nuestra mezcla, enrollamos al gusto y listo!






-Este relleno lo utilizo a menudo añadiéndole calabacín en cuadritos y también queda muy bueno. Si quieres probar, añadelo después de la cebolla, dóralo un poco y seguidamente añade la col. También puedes añadir otras verduras de igual modo, como puede ser pimiento o berenjena, o incluso champiñones. También podemos añadir trozos de aguacate al relleno final. Si lo deseas puedes añadir a tu rollito en el montaje, alguna salsa al gusto, pero no es necesario pues queda jugoso. 

Otra opción es hacer el relleno con cebolla caramelizada, pero yo en este caso no le añadiría la salsa de soja, por lo demás, todo igual.

No se debe confundir con un burrito, pues no tiene mucho o nada que ver, y no queremos ofender a ningunos de nuestros amigos mexicanos y su rica gastronomía! No dejéis de probarlo!

Saludos!

Angie