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miércoles, 18 de junio de 2014

Polenta frita con jamón serrano: un sabroso snack!



Hoy os traemos una idea de snack o picoteo diferente,  la polenta frita!
La polenta es un plato tradicional de la gastronomía italiana, sobretodo de la zona norte del país. Se trata de una harina, generalmente de maíz, la cual acepta diferentes y variadas preparaciones, aunque quizás la más conocida sea su versión cremosa a modo de "plato de cuchara" invernal, la receta que hoy os proponemos es su versión más "divertida", la polenta frita! Ideal para los meses de verano que se acercan, para picotear entre amigos, o porqué no, para ver el Mundial! jajaja...

Y para dar un toque español a un plato tan italiano, le he añadido un toque diferente y sabroso con jamón serrano! espero que os guste.




Ingredientes: 
  • 450 g. de polenta amarilla
  • 1,5 l. de agua aproximadamente ( yo utilicé caldo de verduras)
  • sal 
  • 100 g. jamón serrano ( en taquitos)
  • 100 g. queso parmesano
  • pimienta negra
  • orégano
  • 1 cuchara de aceite de oliva
  • aceite de oliva o girasol para freír.
Preparación: 

1- Primeramente preparamos la polenta, para ello en un caldero ponemos el agua a hervir, en mi caso he utilizado caldo de verduras casero para que quedase más gustoso, pero podéis utilizar agua, o incluso leche. Cuando el agua rompa a hervir, incorporaremos la sal y la cucharada de aceite de oliva, y poco a poco iremos añadiendo la polenta al agua a modo de lluvia. Removeremos constantemente con una cuchara de madera.

Ir removiendo siempre en el mismo sentido, para que se mezcle todo bien y se vaya guisando, durante aproximadamente unos 40 minutos. La polenta cuando más tiempo se trabaje mejor quedará, pero como luego vamos a freírla, no hace falta guisarla en exceso. 

También podemos utilizar polenta express, o precocinada, lo que agilizará mucho este paso, pues en menos de 10 minutos la tenemos lista!

2- Cuando esté casi lista la polenta, ( si vemos que se endurece mucho iremos añadiendo agua a
demanda), añadiremos el queso rallado, los taquitos de jamón, la pimienta negra molida, y el orégano al gusto. Removemos bien para incorporar todos los ingredientes a la mezcla, y retiramos del fuego.

3- En una bandeja o fuente, coloca la polenta extendiéndola de manera que quede un grosor de unos 2 centímetros. Déjala enfriar bien, puedes hacerla el día anterior y guardarla en la nevera, o simplemente dejar que se temple y meterla en el congelador, así la tendremos lista en pocos minutos.

4- Una vez fría la masa, la cortaremos al gusto, en mí caso he hecho bastoncitos ( a modo de patatas fritas) y triángulos.

5- Freímos en aceite bien caliente hasta que veamos que está doradita y crujiente( no friáis en exceso para evitar que se rompan). Al sacarlas, escurre sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite,...y listo!. Puedes acompañar con tú salsa favorita, utilizarlas como contorno de otros platos, o simplemente como un snack de picoteo! ñam ñam!


- Otra opción, más saludable, ( por evitar los fritos), es asarla en una sartén con apenas una gota de aceite. Ir girándola hasta que esté doradita por toda la superficie, y a disfrutar! No quedará tan crujiente como la opción frita, pero está igual de buena!!

polenta asada 


Nota: la masa sobrante podemos congelarla sin problemas ( una vez ya formados los bastoncillos), y tener el snack cuando queramos, tan sólo sacar, freír y comer! 

A disfrutar!!

AnGie


martes, 20 de mayo de 2014

Pollo adobado al horno con patatas asadas


Hoy en día el pollo es una de las carnes más consumidas y comunes en la mayoría de los hogares al rededor del mundo, gusta tanto a niños como a adultos, su precio asequible, su gran versatilidad y su valor nutricional, pero bajo contenido en grasas lo hacen el rey de la gastronomía de muchos hogares. Pero como sucede con todo, también el consumo de pollo tuvo sus orígenes.

Históricamente se sabe que los pollos empezaron a ser domesticados en el Valle del Indo, hace más de 4500 años. Cuando empezaron los intercambios comerciales, comenzó a extenderse por Persia, pasando de ahí a Europa a través de los germanos y del Imperio Romano. Pero cabe destacar que, por aquellos tiempos, comer pollo era algo exótico y no estaba al alcance de todos.

En la Edad Media, el pollo presidia las mesas señoriales en banquetes y celebraciones, donde los pollos se servían cocinados de diversas formas pero siempre sin partir, para que así pudieses mostrar su fuerza y pericia al partir la carne con las manos. En el siglo X, en Europa, la carne blanca típica del pollo se consideraba carne para señores, e incluso el pueblo debía rendir tributo otorgando pollos a los señores feudales.

Fue después del siglo XV, con el intercambio de culturas a partir de la colonización española en el continente americano, cuando los pollos llegaron al nuevo continente, pasando a formar parte de su gastronomía hasta el día de hoy. Aun así, este tipo de carne continuaba siendo de consumo reservado para ocasiones concretas, celebraciones, etc. Gracias a los avances científicos, y los nuevos conocimientos sobre higiene, hicieron que el consumo de aves como el pollo fuera en aumento, y a partir de los años 40 del siglo pasado empieza a dejar de ser un alimento de lujo para pasar a ser un producto de enorme consumo.




Hoy compartimos con vosotros una receta muy sencilla, que puede ser utilizada en cualquier ocasión. Pollo asado al horno es clásico, y si además lo acompañamos con patatas, el éxito está asegurado!
Podéis usar las hierbas aromáticas que más os gusten o diferentes especies, os cuento como lo hemos hecho esta vez, con un adobo especial.

Ingredientes:

- 2 kg de Pollo aprox. ( muslos y contra muslos) 

- Patatas pequeñas 
- 1 cuchara sopera ( 15 g. aprox.) de:
  • pimentón dulce 
  • ajo deshidratado
  • cebolla deshidratada
  • orégano
  • tomillo limonero
  • romero
  • Mostaza de Dijon
  • Miel
- aceite de oliva ( 5 cucharas soperas aprox.)
- 1 limón
- Sal ( al gusto)
- Pimienta negra ( al gusto)
- Dientes de ajo ( opcional)

Preparación:

1º- En un bowl ponemos juntas todas las especies, hierbas aromáticas, miel y mostaza. Exprimimos el jugo de limón dentro (si lo deseamos podemos meter el limón entero después de exprimido, lo cortándolo en cuatro), añadimos el aceite de oliva ( unas 3 cucharadas), salpimentamos al gusto  y mezclamos todo, consiguiendo un adobo.






2º- Introducimos las piezas de pollo en el bowl con el adobo y lo untamos bien con éste. En el mismo recipiente lo dejamos macerar en la nevera, tapado con un papel film, entre 30 minutos y una hora.




3º- Lavamos muy bien las patatas, pues las hornearemos con su piel. Las cortamos por la mitad o en cuartos, las ponemos en un bowl y salpimentamos al gusto, añadimos un poco de romero y un chorrito de aceite ( 2 cucharadas aprox.), removemos para que las patatas se impregnen bien, y reservamos.




4º- Precalentamos el horno a unos 200ºC. En una bandeja de horno colocamos las piezas de pollo, junto con el limón y las patatas. Si lo deseamos podemos añadir a la bandeja ajos enteros con su piel. Horneamos entre 50 minutos y 1 hora, aunque esto depende mucho del horno, y del punto en el que queramos el pollo. Si queremos a mitad de cocción, podemos girar el pollo para que se tueste igual por ambas partes.




No te preocupes si ves que el pollo que empieza a tomar un tono oscuro, no es quemado, dicho color se debe al adobo. Pincha las patatas para comprobar que están hechas, éstas quedarán con una rica corteza tostada y con todo el sabor de nuestro adobo. 
Las cantidades de esta receta son para unas 4 o 5 personas, y la cantidad de patatas no la he indicado, pues depende de la cantidad que desee cada persona. Junto con los muslos y contra muslos, si se desea podemos añadir también pechuga de pollo, aunque esta suele quedar algo seca al asarse al horno, para que quede algo más jugosa, podemos abrirla e introducirle limón, o cortarla en trozos medianos para facilitar su horneado.
Esta receta podemos adaptarla también para otro tipo de carnes, como pueden ser la carne de conejo, cordero, chuletas de cerdo, cortillas, etc. Os animo a probar!




Que aprovechen!

AnGie


lunes, 5 de mayo de 2014

Pan rápido

Tienes una hora y media o dos libre?, si la respuesta es sí, te invito a hacer este "pan  rápido". 

El mundo del pan es infinito, poco a poco iremos haciendo más y más recetas para compartir con vosotros, pero como también es un mundo que a priori parece algo complicado o que lleva mucho tiempo y paciencia, queremos empezar por panes rápidos y sencillos que podemos hacer en cualquier momento en casa sin necesidad de ingredientes complicados ni días de fermentaciones y así poco a poco, irnos aficionando a hacer el pan casero, y volver al pan pan, al pan de antes, al pan que sabe a pan y no lo que hoy en día podemos encontrar en cualquier gran superficie. Ya hemos publicado algunos panes sencillos en otras ocasiones, como el "pan con sabores mediterráneos". En el caso del pan de hoy, no es un pan con enorme sabor, puesto que no tiene masa madre, pero el sabor se lo daremos con los condimentos y la imaginación que cada uno quiera poner, y os aseguro que hacer pan en casa, sea del tipo que sea, es muy entretenido, satisfactorio y hasta relajante. Si además utilizamos harinas de calidad, integrales o de cereales, a parte de todo lo anteriormente dicho, serán muy saludables...pues lo dicho, manos a la masa!




Ingredientes:
  • 550 g. de harina de fuerza
  • 275 ml. agua tibia
  • 10 g. de sal
  • 25 g. de levadura fresca de panadero
  • semillas de amapola, avena, pipas de calabaza, orégano, sésamo...( opcional, al gusto para decorar)
Preparación:

1º- Poner la harina, la sal y el agua tibia en un bowl y mezclar todo junto hasta obtener una masa, en este punto añadiremos la levadura ( desmigajandola con los dedos), y continuamos mezclando. La levadura se introduce en la masa más tarde que el resto de los ingredientes para evitar que empiece a fermentar nuestra masa antes de tiempo, y sobretodo para que no entre en contacto con la sal, puesto que si no, no levará.

2º- Nuestra masa debe quedar elástica y que no se pegue a las manos, si hiciera falta añadiremos más agua.

3º- En una superficie enharinada, formar una bola con la masa, hacer una cruz en la superficie de ésta ( para que al reposar, la masa no se rompa) y dejar reposar tapada con un paño, unos 10 o 15 minutos.


Masa antes de reposar

masa reposada

4º- Pasado el tiempo de reposo, aplastar la masa con las manos para sacarle el aire, y dividir las piezas al gusto, podemos hacer bolitas de unos 45 gramos cada una, podemos hacer mini barritas de pan, o un pan grande...como quieran!. En mi caso he hecho varios panecillos redondos, algunos con semillas de amapola, otros con orégano, y también con avena y pipas de calabaza. También hice algunas barritas de pan con orégano, pero podemos usar nuestros gustos o imaginación.


panes antes del levado


5º- Una vez hechas las bolitas de pan, mojar con agua la superficie para poder pegar las semillas, hierbas aromáticas o lo que hayamos elegido y seguidamente hacer una cruz en la superficie para que no se rompa al levar y luego en el horneado. Si quieres hacer barritas, haz una bola, estira con rodillo ( como en la foto), y enrolla sobre sí misma la masa. Seguidamente haz unos cortes en la superficie y listo. Una vez formados nuestros panes los colocaremos en una bandeja del horno, para que reposen unos 30 minutos. Si puede ser en un lugar húmedo mejor, y si no, puedes ponerlo en el horno encendido a unos 40ºC con un recipiente con agua en su interior, de esta forma levará muy bien.




enrollar para formar la barrita de pan


6º- Una vez reposado, horneamos en horno precalentado a 180ºC unos 20-25 minutos. Intentaremos que no nos queden muy tostados, un truco para saber si ya están listos es mirar la parte baja del pan, si empieza a estar dorado, está listo ;).



panes listos para hornear tras el levado

Lo ideal es comerlos en el día, pero si quieres puedes congelarlos y cuando quieras comerlos, o los sacas antes para que se descongelen o lo pones sobre un tostador y queda estupendo.

Si vas a hacer panes con asiduidad, te aconsejo que guardes un poco de la masa en la nevera, de este modo tendremos una especie de " masa madre" que uniremos a la masa en nuestra próxima preparación, lo que le dará un mayor sabor. En este caso en vez de poner 550 g. de harina de fuerza, pondremos 50 g. de masa madre y 500 g de harina.


Estos panes son ideales para desayuno, meriendas, aperitivos, o incluso para minihamburguesas caseras. Prueba tus versiones y ya nos contarás!





Saludos con mucha miga y feliz mes de las flores!



Angie