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jueves, 23 de abril de 2015

Risotto de manzanas y sidra

Risotto de manzanas a la sidra. Uniendo lo mejor de cada país


Hoy os traemos un risotto delicioso, con un sabor delicado y diferente. Hemos hecho una "fusión" italo-española , mezclando el risotto y las manzanas con la rica sidra asturiana.

La manzana es una fruta extraordinaria y ¡más antigua que la orilla del río! De ella se conocen numerosísimas variedades, pues nada más y nada menos que unos 7000 tipos de manzanas podemos encontrar en nuestro planeta, a cuál de ellas más buena!

Manzanas

Se cree que las manzanas, tal y cómo las conocemos hoy en día, nacieran en el continente asiático allá por el Neolítico, con lo cual se puede decir que estas frutas han acompañado la evolución del hombre de cerca! Cuando pienses en la invención de la rueda, el uso del fuego, la creación de la industria o la caída de imperios, ...imagínate un manzano al fondo de la escena, que seguro que allí estaba!

Desgraciadamente hoy en día, de esta variedad casi infinita de manzanas, en los supermercados convencionales encontramos como mucho seis o siete variedades. Pero bueno, eso no es excusa para dejar de comer esta fruta que podemos encontrar todo el año y además de buenísima, es sanísima, de hecho en los refraneros de todos los idiomas nos encontramos algo como "...una manzana al día del médico te ahorarría..." 

Con la manzana se hacen bebidas maravillosas, por ejemplo en la zona de los Alpes, es muy típico el jugo de manzana (apfelsaft), realmente delicioso y eso por no hablar de nuestra querida sidra! 

Sidra asturiana

La sidra es una bebida ligeramente alcohólica, con una graduación  que puede ir desde los 3 hasta 12 grados, muy popular y típica de países como España (zona de Asturias principalmente), Francia, Alemania, Bélgica, Inglaterra o Irlanda, con gran variedad de consistencias y sabores. 

Esto de realizar bebidas con las manzanas viene de lejos, pues ya desde la antigüedad  podíamos encontrar bebidas similares a la sidra el antiguo Egipto, en la cultura griega o en la romana. Ya en la Edad media, la sidra era extremadamente popular en toda la cordillera Cantábrica, y tenemos fuentes que hablan de cultivación de manzanas en dicha zona ya en el siglo VIII. A partir del siglo IX, parecen fuentes oficiales que hablan explícitamente de la sidra tal y como la conocemos hoy en día. 

risotto con manzanas y sidra


Dando un salto hacia adelante en el tiempo, en el siglo XIX, las regiones españolas que se especializaron en la producción de sidra fueron sobretodo Asturias y Guipuzcoa ( País Vasco). Hoy en día, la sidra es la bebida por excelencia en Asturias y se bebe en cualquier ocasión festiva (o no! jeje). Desde el 12 de noviembre de 2002, la sidra original asturiana se encuentra protegida bajo el sello D.O.P (Denominación de origen protegida).  Hoy además, la sidra es también un reclamo turístico, existiendo en Asturias una zona conocida como "mancomunidad de la sidra" que ofrece a los visitantes numerosos puntos de interés para descubrir los secretos de esta maravillosa bebida!

Con las manzanas se hace de tooodo! dulces, bebidas, compotas, cremas, helados, etc y aunque quizás la asociemos más a los platos dulces que a los salados, de estos últimos también existe una larga lista de exquisiteces, como el plato que hoy os proponemos!


Ingredientes principales. Arroz y manzanas


Ingredientes:

- Arroz Carnaroli o Arborio 
- 1 litro de caldo de verduras
- 1 cebolla 
- 1 ó 2 manzanas ( al gusto)
- 1 nuez de mantequilla 
- Queso parmesano 
- 1 Vaso ( bien abundante) de Sidra 
- 2 cucharas soperas de aceite de oliva
- sal

Preparación: 

La preparación es igual que la de cualquier risotto, puedes ver los pasos en nuestro " risotto al azafrán" , pero en este caso, cambiamos el vino que se suele usar para esfumar el arroz, por sidra! 

1- Ponemos a fuego medio, un caldero o sartén de paredes altas, con el aceite e introducimos la cebolla en daditos (cortada a la brunoise), y doramos unos segundos. Seguidamente introducimos el arroz y lo tostamos. Este paso como hemos dicho en otras ocasiones, es muy importante y marca la diferencia en los buenos risottos! Y ahora viene el cambio, en este momento es cuando añadiríamos el vino en un risotto "normal", pues nosotros hoy lo cambiamos por una rica sidra!
Removemos hasta que se haya evaporado.

Nota: La cantidad de arroz para risotto ya explicamos como la calculábamos de manera tradicional, pero por si acaso te lo perdiste, te lo recordamos: yo he aprendido a hacer el risotto en Italia con las madres y abuelas que dicen "un pugnetto per ognuno e uno in più per la padella" es decir, un puñado de arroz por persona o comensal y otro más para la sartén jeje. Sobra decir, que depende de las manos que cojamos como unidad de medida :D. En mi caso la medida justa son dos puñados por persona porque tengo las manos pequeñas. A nosotros nos parece bastante fiable, no sobra un grano! jeje De hecho suelo poner de más para que sobre y así hacer supplì, crocchè, ... para usar las sobras y aprovechar (para tener hecha la comida para otro día vamos jejeje!). Prueba y ya nos contarás!

 risotto de manzanas a la sidra

2- Ahora poco a poco iremos añadiendo nuestro caldo de verduras ( caliente), y cuchara de palo en mano, no dejaremos de remover para conseguir que el arroz vaya soltando poco a poco el almidón y consigamos esa cremosidad típica del risotto. Añadimos poco caldo de cada vez  un cucharón por ejemplo) y removemos suavemente hasta que se haya absorbido. Continuaremos este proceso entorno a 18 minutos. Cuando nos encontremos en la mitad del proceso añadiremos las manzanas troceadas al gusto.

3- Cuando nuestro risotto ya esté a punto (en torno a esos 18 minutos) apagamos el fuego y añadimos la nuez de mantequilla y el queso parmesano rallado, removemos enérgicamente. A este paso se le conoce como "mantecar". Y listo!

Servir recién hecho y disfrutar.

detalle risotto

Buon appetito! 

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miércoles, 18 de febrero de 2015

Graffe napolitanas! Una receta de carnaval


Cuando hablamos de graffe, nos referimos a un delicioso dulce napolitano típico de la época del carnaval, con un aspecto parecido al conocido Donut, pero no tiene nada que ver, ni que envidiar!

Los graffe derivan de los Krapfen, un dulce redondo muy común en Europa central, que según cuenta la leyenda, fue inventado en una pastelería de Viena por Cecilia Krapf, a finales del siglo XVII. Conocidos en algunos casos también como Berliner  ( berlinas ñam ñam) en Alemania o Bombolone en el norte de Italia, hablamos de unos de los dulces street food más conocidos y apreciados en el Viejo Continente.

La llegada de estos dulces al norte de Italia fue bastante natural, pues los austriacos que por aquel entonces dominaban la zona, no iban a ir conquistando el mundo sin sus dulces bajo el brazo. Aun hoy en día, en algunas zonas italianas de lengua alemana ( como es el caso del Sudtirol- Alto Adige, de donde las manzanas Marlene caen de los árboles), se conocen con el sencillo (ironía) nombre de Faschingkrapfen, es decir Krapfen de Carnaval.

Creemos que los Graffe napolitanos tengan también su origen en la dominación austriaca ( con eso del Tratado de Utrecht, la casa Habsburgo de Austria dominó también tierras napolitanas hasta 1734). Pero claro, los napolitanos a todo le dan su toque único, así que su versión del conocido dulce incorporaba patatas! Hoy en día los graffe se consumen también en Sicilia rellenos de una riquísima ricotta de oveja y gotas de chocolate, mientras que los Bomboloni más típicos del centro y norte del país, suelen tener un relleno de crema pastelera.

Pero hoy, con ocasión del Carnaval, os dejamos la receta de los famosos Graffe napolitanos, que pueden o no rellenarse. Nosotros solemos hacer una crema pastelera o crema de gianduja para rellenar o "mojar" la graffa, pero sin relleno alguno y recién hechas están....de vicio!


Receta: 

Ingredientes: (Para unas 20 graffe)

- 500 g. de harina
- 250 g. de patatas
- 50 g. de azúcar
- 50 g. de mantequilla 
- 3 huevos
- una pizca de sal
- ralladura de limón ( al gusto)
- 25 g. de levadura fresca de panadero ( un cubito)
- 70 g. de leche tibia
- aceite para freír


Preparación: 

1- Cocer las patatas previamente peladas y reservar.

2- En un bowl, batimos los huevos, añadimos la mantequilla blanda, el azúcar, la sal, la ralladura de limón y la leche, donde previamente habremos disuelto la levadura. Batimos con ayuda de un tenedor o un batidor. Añadimos seguidamente las patatas escachadas (chafadas) o trituradas  y por último incorporamos a la mezcla la harina. Mezclamos todo bien hasta hacer una bola de masa ( suele ser bastante blanda), y dejamos reposar tapado con un paño de cocina, unos 30 minutos aproximadamente. 

3- Una vez pasado el tiempo de reposo, empezamos a formar nuestros graffe. Puede hacerse cogiendo pedazos de masa y haciendo un "churrito" para luego unir los lados dando la forma de "donut" o bien hacer una bolita, e introducir el dedo en el centro para abrir la masa y dar la forma deseada. Una vez formados los disponemos separados sobre un papel de horno o en la encimera ( espolvoreada de harina para evitar que se peguen). Tapamos y dejamos reposar en torno a 1 hora.

4- Ponemos un sartén hondo o un caldero con abundante aceite a calentar. Ten en cuenta que los graffe deben " nadar" no tocar el fondo. Una vez caliente, con ayuda de una espátula, vamos introduciendo los graffe en el aceite pocos de cada vez. Necesitan tan sólo unos minutos por cada lado, hasta que estén doraditos ( al gusto). Los sacamos sobre un papel absorbente y espolvoreamos azúcar por encima. Y...corre a hincarle el diente o te quedas sin ninguno!

Pueden consumirse de un día para el otro, pero pierden algo de la característica textura que les da la patata, que deja un interno muy suave y delicioso! Recomendamos comer recién hechos, al menos es así como a nosotros nos gustan más! de modo que no necesiten ningún tipo de relleno, porque ya están riquísimos así como son!


Esperemos que disfruten de lo que queda de Carnaval, y si es con un graffe entre pecho y espalda...mejor que mejor! Buon appetito!

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miércoles, 11 de febrero de 2015

Ovis Mollis: Tus próximas galletas favoritas




Ovis Mollis! Aunque parezca una fórmula mágica, sacada directamente de las clases más avanzadas de Harry Potter, no, no estamos hablamos de magia precisamente ( a pesar de que la magia explicaría la desaparición espontánea de estas galletas). Hoy hablamos de unas galletas hechas con una de las tantas variantes de masa quebrada ( o pasta frolla, en italiano) una masa base que podemos encontrar en multitud de recetas, tanto dulces como saladas. Anímate a hacer estas galletas para cualquier ocasión, soy supersencillas y aun no he encontrado a nadie que se resista a probarlas! Éxito garantizado!


Los Ovis Mollis son un dulce típico del noroeste de Italia y consisten en una versión de la archiconocida y multiutilizada masa quebrada. La particularidad es que en la masa Ovis Mollis no se usan las yemas de huevo crudas, sino que las lleva cocidas! lo que le da una textura única, suave, frágil pero firme, maravillosa, mmm....bueno juzga tú mismo!





Quizás su nombre ya nos indique la diferencia o particularidad de esta masa, eso que la hace tan especial, "Ovis mollis" del latín, huevos blandos, tiernos o suaves. Esta versión de la masa quebrada es quizás algo más frágil y harinosa, utilizada en diferentes tipos de galletas, como las que hoy te traemos a modo de "occhi di bue" ( "ojos de buey", aunque yo las llamaría ojos de búho, pero...no me dejan cambiar la historia).

La historia de la pasta frolla o masa quebrada es un tanto difícil de reconstruir, ya saben que las cosas buenas y geniales, o todo el mundo quiere atribuírselas, o parecen haber salido de la nada. En este caso, sabemos que la primera vez que se tuvo noticias del empleo de esta masa fue allá por al año 1000, en mí querida Venecia, la puertita de oriente.

Sabemos que a través de la maravillosa ciudad de los canales, entraban al Viejo continente ingredientes indispensables para realizar este tipo de masa y que de otra forma no hubiera sido posible su elaboración, como por ejemplo es el caso de la caña de azúcar, que en los principios de los principios venía de Egipto y Siria. 

Poco a poco, la receta de la masa va mejorando hasta llegar a la consistencia que conocemos hoy en día, realizándose de este modo desde 1600, con el nacimiento de la grande pastelería "moderna", más o menos al mismo tiempo que al otro lado de los Alpes, los franceses mencionaban en sus manuales la pasta brisa. 

Ovis Mollis, como decíamos, es un tipo de masa quebrada cuya particularidad se encuentra en el uso de huevos duros o cocidos, y fécula de patata. Quizás su origen se encuentre relacionado con los galletitas quebradizas de Piamonte conocidos con el nombre de " Margherita de Stresa", que nacen pocos años antes de la unidad de Italia en el 1857, en la bonita localidad de "Lago Maggiore". La futura reina Margarita de Saboya, que de niña solía veranear en la Villa Ducal de Stresa, un pueblo donde trabajaba el pastelero Pietro Antonio Bolongaro, el cual estaba empeñado en conseguir hacer unas galletas de consistencia muy ligera y quebradiza. 


Vistas al Lago Maggiore desde Isola Bella, Piamonte


Cuando lo consiguió, ofreció las galletas  con forma de flor, en honor a la futura reina en ocasión de su comunión. A Margarita le gustaron tanto las galletas que se convirtieron en seguida en sus favoritas y no dejó de comerlas a lo largo de su vida, incluso después de convertirse en reina, lo que llevó a que estas galletas fueran bautizadas con su nombre. En conclusión, yo no se que no se que pasaba con esta mujer, que todo el mundo le dedicaba comida, porque sí, estamos hablando de la misma Margarita a la que debemos la famosa pizza. Así que ya saben, cuando recuerden a Margarita de Saboya, estarán hablando de la primera " foodie" de nuestra historia.

El hijo del pastelero Bolongaro, cuando heredó la pastelería, decidió que estas galletas deberían estar disponibles para todos, y aun hoy en día, las Margaritas de Stresa son un producto muy querido y típico de la zona de Lago Maggiore.

Las Ovis Mollis sin duda están inspiradas en las Margaritas de Stresa, pues sus recetas son muy similares, pues tan solo cambia la cantidad de huevos, que es menor en la receta que hoy os traemos. No podemos contarte una anécdota, o darte un año concreto de creación de las Ovis Mollis, pero sabemos que las podemos encontrar mencionadas por primera vez con el nombre actual en el libro de recetas de Giuseppe Ciocca " Il pasticcere ed il confettiere moderno" del 1907, así que como mínimo, hablamos de unas galletas con más de 100 años en su carnet de identidad. 

Ciocca era un cocinero polifacético nacido en 1867 en Treviglio, una encantadora localidad entre Milán y Bergamo. Al principio Ciocca dió una forma diferente a los Ovis Mollis de la que hoy conocemos, pues se trataba de unos anillos escachados. Y sobre el origen del nombre es todo un misterio, pues en latín puede significar como ya dijimos, "huevos blandos, frágiles", dando sentido a su textura, pero otros defienden que Ovis también puede venir de "oveja"  y que estas galletas son "suaves como la lana" vamos, para gustos, colores.

La versión que hoy os proponemos es la forma más conocida de esta pasta quebrada, a modo de "occhi di Bue", esferas ligeramente escachadas con una "pupila" de mermeladas o cremas al gusto, ñam ñam!









Receta: 

Ingredientes:


200 g. de mantequilla sin sal

200 g. de harina
100 g. de azúcar glass
100 g. fécula de patata
5 yemas de huevo cocidas
1 cucharilla de extracto de vainilla ( o un sobre de vainillina)
una pizca de sal
mermeladas al gusto para el relleno

Preparación:

1- Cocemos los huevos. Una vez hechos separamos las yemas y reservamos.




2- En un bowl introducimos todos los ingredientes, es decir, la harina, las yemas desmenuzadas, la fécula de patata, la mantequilla fría cortada en dados, el azúcar y una pizca de sal. Amasamos con las manos hasta obtener una pasta homogénea. Envolvemos la masa con papel film y conservamos en la nevera unas dos horas aproximadamente.







3- Cortamos la masa y hacemos bolitas de unos 3 cm. de diámetro. Las colocamos en una bandeja preparada con papel para el horno y escachamos ligeramente el interior formando el hueco para el relleno.









4- Precalentar el horno a 180ºC. Estas galletas pueden ser horneadas con el relleno o si se prefiere, rellenarlas al salir del horno. Nosotros solemos rellenarlas con mermeladas de diferentes sabores antes de hornearlas, en este caso mermelada de frutos rojos y lemon curd! ñam



Ovis mollis preparadas para hornear
Listas para entrar al horno


5- Hornear entre 12 y 15 minutos. No dejes que se doren mucho en la superficie, deben quedar más bien blanquitas, de lo contrario se romperán. Y listo!


Un bocado al Ovis Mollis
Ñam ñam!
Esperamos que te gusten! se tarda poco en hacerlas, pero te aseguramos que desaparecerán aún más deprisa!

Un saludo!


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viernes, 10 de octubre de 2014

Risotto allo Zafferano ( Risotto al azafrán)


Como sucede en la mayoría de los platos tradicionales, el origen del risotto al azafrán, típico plato lombardo, es algo difícil de concretar. Sabemos que la dinastía de los señores de Milán, la familia Sforza, introdujeron y promovieron la cultivación del arroz en el territorio milanés allá por la segunda mitad del siglo XVI, por lo que deducimos que el origen del risotto como plato tiene que ser posterior a esta fecha.


Castillo Sforzesco, Milán
Para descubrir las primeras pistas de la invención de este maravilloso plato tenemos que dirigirnos a un lugar de la ciudad lleno de historia, hablamos del Castillo Sforzesco de Milán ( que os recomendamos visitar), dentro del cual se encuentra la valiosa Biblioteca Trivulziana, donde podemos encontrar cientos de miles de manuscritos, auténticos tesoros a cuál más valioso, entre los que destacan el " Codice Trivulziano de Leonardo Da Vinci" pero bueno, centrémonos en el risotto que nos vamos por las ramas jeje y luego parece esto una historia de Dan Brown. En esta biblioteca encontramos también un documento del año 1574 que cuenta, a modo de leyenda, el nacimiento del "risott giald" ( en dialecto lombardo) o "risotto allo zafferanno".

Cuenta la leyenda que un maestro artesano, un tal Valerio di Fiandra, que por aquel entonces trabajaba en una de las obras más gigantescas del gótico en Europa, el Duomo de Milán, se encargaba de pitar y decorar las vidrieras, utilizando una tinta muy costosa y particular, hecha con una especie procedente de tierras lejanas. El señor Valerio pintaba, nada más y nada menos que con azafrán!

Vidriera del Duomo de Milán decorada por Valerio di Fiandra con  tonos pintados con azafrán
El señor Valerio trabajaba junto con una cuadrilla de colaboradores, entre los cuales había uno que se le daba muy bien esto de pintar con esta especia, prácticamente convirtiéndose en una obsesión, pues todo lo pintaba con azafrán, lo que le llevó a que le pusieran el mote de "lo Zafferano" ( el azafrán, en italiano). Sus compañeros bromeaban con él, diciéndole que cualquier día acabaría por echarle azafrán hasta a la comida que traía a la obra! Y así fue cómo el día de la boda de la hija del señor Valerio, este chico un poco en broma, un poco por celos o despecho ( pues parece ser que le gustaba la chica que se casaba, no con el precisamente), echó azafrán en el plato estrella del banquete: el arroz! Sobra decir que el resultado fue asombroso! un sabor delicioso! seguramente lejos de lo que el muchacho quería provocar, quién le iba a decir a el que su "bromita" no tardaría nada en extenderse por toda la ciudad y convertirse en uno de los platos típicos más conocidos de la famosa ciudad italiana.

No sabemos la certeza histórica de este documento, pero no deja de ser una historieta curiosa. También se sabe que existía en la Edad Media un plato kosher de la cultura hebrea, en el cual se mezclaba arroz y azafrán, que aunque de una forma muy distinta al risotto, puede haber sido una adaptación posterior del pueblo italiano, el cual tuvo contacto con los hebreos después de que Sicilia fuese conquistada por los árabes. Por lo que no se excluye que el pueblo hebráico siguiendo el camino del arroz hacía el norte, a través de la península de la bota, llegaran hasta tierras lombardas con su famoso plato. Los lombardos y hebreos eran famosos en todo el viejo continente por ser buenos comerciantes, quizás también en el ámbito culinario intercambiaron alguna cosilla. Pero en este caso, también hablamos de suposiciones.




El risotto al azafrán suele confundirse con el " risotto alla milanese", pero no son lo mismo. Se diferencian en que el risotto alla milanese en su preparación no lleva vino, pero si médula de buey. Tanto un tipo como el otro, aparecen ya en libros de recetas a partir de 1853, en libros de cocina como " Nuovo Cuoco Milanese de Felice Luraschi, o el famoso "La ciencia en la cocina y el arte del comer bien" de Pellegrino Artusi.


Y ahora vamos con la receta!

Receta : 


Ingredientes: ( para unas 4 personas)


  • 250 - 300 g. aproximadamente de Arroz Carnaroli o Arborio (ver la elección del arroz ideal aquí) 
  • 1 cebolla
  • Aceite de oliva virgen ( 1 cucharada sopera)
  • 1 taza de vino blanco
  • 1 litro de caldo ( en mí caso de verduras)
  • 100 g. aprox. de queso parmesano ( a poder ser, recién rallado)
  • 1 nuez o una cuchara de mantequilla
  • Sal
  • 1 cucharilla de azafrán ( en hebras) o 1 sobre de azafrán en polvo



Preparación:

1º- Preparamos el caldo, o lo calentamos en el caso de que ya lo hayas hecho con antelación 
(o comprado). Ponemos un cucharón de caldo caliente en una taza y añadimos en este el azafrán. Removemos y lo reservamos.


2º- Ponemos al fuego la sartén o caldero donde vayamos a hacer nuestro risotto. Personalmente prefiero sartenes grandes, de paredes altas, para que el arroz campe a sus anchas jeje, pero un caldero normal os irá bien también. Añadimos el aceite, y cuando esta esté caliente, introducimos la cebolla que habremos cortado en daditos muy pequeños previamente. Es importante que pochemos la cebolla bien ( unos 5 o 10 minutos a fuego bajo) para que no se note en el resultado final, aportando sólo sabor y no textura.


3º- Cuando la cebolla esté lista añadimos el arroz. Os he dicho unos 300 gramos para 4 personas, pero para ser sincera, jamás lo peso, lo hago al estilo que me enseñaron en Italia, 
"un pugnetto per persona e uno in più per la padella" es decir, un puñado por persona y otro para la sartén! ( yo pongo dos puñados por persona porque mi "puño" como unidad de medida era algo ridícula jeje y he comprobado que va bien, todo depende del tamaño de vuestras manos jeje ).

Rehogamos el arroz y la cebolla, con ayuda siempre de una cuchara de madera.Es importante este paso, ya que dicen que el secreto de un buen risotto está en que tostemos un poco el arroz, al menos 2 minutos. Este paso hace que los granos de arroz se "impermeabilicen" durante el resto de la cocción, consiguiendo así que sigan quedando bastante al dente.




4º- Seguidamente añadimos el vino blanco, con lo que conseguiremos dar un punto de sabor algo ácido que le va muy bien a nuestro risotto. Removemos constantemente, hasta que el vino se haya evaporado y es entonces cuando empezamos a añadir el caldo, pero atención! jeje solamente un cucharón de cada vez, así poquito a poco y con paciencia, sin dejar de remover lentamente y con cariño , cuando el arroz haya absorbido el caldo, añadimos el siguiente cucharón, y así hasta que esté hecho nuestro arroz. La cocción del arroz tarda generalmente, entorno a unos 18 minutos desde que lo echamos a la sartén, así que nada de hacer risotto con prisas y nunca dejarlo abandonado a su suerte mientras está al fuego! jeje No dejaremos de remover lentamente, veréis que hasta puede llegar a ser relajante!




5º- Unos minutos antes de los famosos 18 minutos de cocción, en vez de un cucharón de caldo, añadimos la tacita de caldo con azafrán que teníamos reservado. En seguida nuestro risotto se teñirá de un estupendo color amarillo - anaranjado. Removemos un poco más y cuando el punto de cocción esté "al caer" jeje, apagamos el fuego y empezamos con lo que se conoce como " mantecar" el risotto.



6º- Con el fuego recién apagado, añadimos la mantequilla y el queso parmesano rallado, removemos bien para mezclar, mientras se derriten los últimos ingredientes y...listo! Habemus risotto! Se suele tapar la sartén o caldero un par de minutos antes de servir para que repose, pero no se si podréis esperar!




Nota: No suelo echarle sal porque ya el caldo y el queso se la aportan, aunque a veces una pizquita no le viene mal, pero la sal siempre es al gusto de cada uno ;).



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martes, 15 de julio de 2014

Strudel con aires del Sur



Hoy os traemos un postre clásico de la Europa central, muy popular en Alemania, Austria, Suiza e Italia : el Strudel. 
Existen muchas variantes de este delicioso y tradicional postre, pero quizás el más común es el que se realiza con manzanas o "apfelstrudel", hecho con la fruta más popular de la zona alpina oriental, la manzana Golden delicious ( os suena Marlene? ). 

Este postre tiene su origen en el Imperio Bizantino donde, aún hoy en día en esas zonas se produce un pariente cercano del strudel ( que significa "remolino" en alemán), los conocidísimos baklavas. Los turcos dieron a conocer a los húngaros, que por aquella época se encontraban bajo su dominio, este tipos de postres elaborados a base de pasta filo, los cuales en Hungría hoy en día se conocen con el nombre de Rétes. Fue a partir de la mitad del siglo XIX, cuando empezaron a llamarse Strudel. En Italia, suele prepararse en las zonas que un tiempo estuvieron bajo dominio del Imperio austro-húngaro. Así, de región en región, y con el paso de los años, las recetas han ido evolucionando y adaptándose pero, todas y cada una de las distintas versiones están para chuparse los dedos!

Hemos querido dar nuestra pequeña aportación a este famoso postre, con un toque más del "sur" por decirlo de alguna manera, al utilizar el vino Marsala ( típico de Sicilia) y sustituyendo las típicas pasas y canela, por algo más veraniego, como la papaya y la piña. Que nos perdonen los amigos del strudel clásico! ;)


Ingredientes:

Para la masa:
  • 200 g. de harina ( yo puse mitad normal y mitad integral)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1/2 cucharilla de sal
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 vaso de agua
Para el relleno:
  • 3 manzanas tipo Golden
  • 3 cucharadas soperas de fruta seca al gusto ( en mi caso papaya y piña)
  • 1 copa de vino Marsala 
  • 100 g. de azúcar
  • 75 g. de nueces peladas
  • 50 g. de pan rallado
  • 1 huevo para pintar

Preparación:

1- Primeramente ponemos la fruta seca o escarchada a remojo dentro de nuestra copa de Marsala. Podéis utilizar otro tipo de vino dulce, licor tipo brandy, etc. 



Para la masa, mezclamos la harina con el aceite, la sal, la cucharita de azúcar y el agua templada (agua utilizaremos la que admita, hasta obtener una masa que no se pegue a nuestras manos, un vaso más o menos). Trabajaremos bien la masa o pasta de nuestro strudel, extenderemos la masa, con ayuda de un rodillo, hasta dejarla lo más fina posible y la colocamos la masa en un paño grande, previamente enharinado para evitar que la masa se pegue a este y seguiremos estirando la masa, para conseguir que se afine aún más. El paño nos ayudará a plegar la masa una vez rellena.


 


2- En una sartén, con media cucharita de aceite, freiremos un poco el pan rallado, mezclado con el azúcar, obteniendo así una  una especie de arena. La mitad de esta mezcla de azúcar y pan la espolvorearemos en el centro de nuestra masa estirada.




3- Pelamos y cortamos las manzanas en láminas finas, escurrimos la fruta que teníamos en el vino, y troceamos las nueces. Colocamos todo sobre nuestra masa, y terminamos poniendo por encima el resto del pan y el azúcar. Enrollamos la masa sobre si misma con ayuda del paño, y cerramos los extremos para que no se salga el relleno. Pintamos con huevo batido la superficie y lo horneamos, en horno precalentado a 175ºC, durante unos 45 minutos aproximadamente....y listo!




Es ideal degustarlo templado, y acompañado con una bola de helado! Ñam ñam!

Nosotros hemos hecho dos strudel pequeños con las cantidades indicadas.



Un saludo!

AnGie

sábado, 21 de junio de 2014

Polos de tiramisú y bienvenido Mr. verano!


Para celebrar la llegada del verano os traemos unos polos del clásico de los clásicos postres italianos, el mundialmente conocido tiramisú!


El tiramisú es un postre muy sencillo, pero no es un clásico de siempre, ya que se inventó en el año 1962! vamos, el otro día! ¿cómo podíamos vivir sin haber inventado esta maravilla?. 

El inventó original fue idea de la señora Alba Campeol, en la ciudad de Treviso, cerca de Venecia. Ella asegura que la idea surgió al dar a luz a su primer hijo, cuando su madre y su suegra le llevaban un café con bizcochos y le decían : " mangia mangia che ti tira sù". Tira sù, en taliano significa "te lenvanta", te da energía, y luego partiendo de esa idea, decidió junto al cocinero de su restaurante, añadir los nutritivos huevos con el azúcar y el queso. 

Contrariamente a la idea que todos tienen de que el tiramisú lleva licor, el original no lo contiene, pues fue ideado precisamente como un postre para niños y ancianos, o personas que necesitaban recuperarse, por lo que el licor no era adecuado. Luego los turistas que visitaban Treviso fueron copiando la genial idea, y así fue extendiéndose por el mundo y haciéndose cada vez más y más famoso,  lo que ha llevado también a numerosas versiones de este rico postre.

Os dejo el video de una entrevista con la señora Campeol ( está en italiano), donde ella misma os cuenta su historia y donde se lamenta de que en los años 60 no se le ocurrió haber patentado su invento!.Sin duda desde aquí le damos gracias y su merecido reconocimiento! 



Ingredientes:
  • 4 yemas de huevo
  • 2 claras de huevo
  • 100 g. azúcar
  • 400 g. de mascarpone
  • 3 ó 4 savoiardi o bizcochitos de soletilla
  • cacao amargo
  • una taza de café 
  • una pizca de sal

Preparación:

1- Montamos las 4 yemas con el azúcar en una batidora eléctrica hasta que estén espumosas y con un color claro.

2- Incorporamos a la mezcla anterior el queso mascarpone, y mezclamos bien.

3- Montamos las claras  a punto de nieve y las añadimos a la mezcla anterior con movimientos envolventes, desde abajo hacia arriba, para que no se bajen.

4- Sumergimos los bizcochos en el café ( que puede ser descafeinado, instantáneo o expresso según el gusto).




5- En nuestros moldes para polos o helados, ponemos nuestra mezcla, alternando con trocitos de bizcochos impregnados de café, cacao espolvoreado y mezcla de nuevo, así cuantas veces queramos, hasta rellenar nuestro molde, finalizamos con cacao e introducimos el palo. También podemos poner un bizcocho rodeado de mezcla, de manera que éste quede en el centro de nuestro polo. Yo en este caso lo he hecho a modo de pequeños trocitos, cuestión de gustos!





6- Guardar en el congelador, si es posible de un día para el otro, pues es una mezcla muy cremosa y necesita bastante frío.





Esta vez lo he hecho con polos, pero suelo hacerlo en un molde para plum cake. Antes de poner la mezcla, cubro el fondo y los lados del molde con un papel film, de manera que nuestro tiramisú helado no se pegue al fondo y pueda ser desmoldado fácilmente. Esta opción se hace de igual manera que los polos, pero añadiendo más bizcochos, formando capas alternadas como un tiramisú clásico: bizcochos, mezcla de mascarpone, cacao y bizcochos de nuevo, por ese orden. Tendremos un rico "semifreddo" ( semifrío o semihelado). 

Feliz comienzo del verano para todos y a disfrutar de esta versión helada!!

Saludos

AnGie