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martes, 10 de marzo de 2015

Tarta de nueces Engadina




Hoy te traemos la receta de una delicioso dulce suizo: la tarta Engadina. Una tarta a base de nueces que te trasladará a los Alpes al primer bocado! La mezcla de la masa quebrada crujiente con el relleno de los frutos secos y una crema de caramelo, la hacen una tarta realmente adictiva! Además es muy sencilla de preparar y dura muchísimo! Con "durar" nos referimos al tiempo de conservación, porque lo que en realidad te va a durar es ...más bien poco, te la quitarán de las manos!



La tarta Engadina es un dulce típico de Suiza, concretamente de la región del Valle de Engadina, en el cantón de los Grisones. Engadina, en la lengua local del cantón (el romanche) literalmente significa "Jardín del Inn" ( río Eno o Inn, en alemán), en honor al río que recorre esta zona.

Sankt Moritz, es la ciudad más famosa de Engadina, una de las capitales europeas del esquí. Es una zona preciosa de Suiza. Si tienes ocasión, te recomendamos viajar en el "trenino rosso" ( pequeño trencito rojo del Bernina o Bernina Express), hoy en día patrimonio mundial Unesco. A nosotros nos encanta, siempre que podemos nos vamos de excursión en el mítico trenecito del Bernina, por los preciosos valles a medio camino entre Suiza e Italia, de hecho fue en una de estas excursiones donde probamos por primera vez esta deliciosa tarta. Nos conquistó y esa vez volvimos a casa con unas cuantas tartas engadina bajo el brazo!

Bernina Express o "trenino rosso" ( imagen encontrada en Pinterest)

La belleza de la zona ha fascinado a numerosos artistas, entre los cuales para nosotros destaca el pintor Giovanni Segantini, uno de los grandes pintores europeos del siglo XIX, el cual a pesar de ser italiano, su obsesión por los Alpes lo llevó a trasladarse a Engadina, donde murió tragicamente a edad temprana, mientras intentaba pintar una de las maravillosas montañas de este valle. Si te interesa su arte, una de las obras más famosas de Segantini "tríptico de los Alpes" , se encuentra expuesta en el Segantini Museum de St. Moritz, junto a la mayor colección del pintor italiano. 

Pero bueno, dejando a un lado los pinceles ¡qué nos vamos por las ramas! y volviendo a la tarta de hoy, la engadina o "tuorta de nush engiadinaisa" como viene llamada en romanche, es una deliciosa tarta a base de nueces y caramelo. Se trata de una antigua receta, cuya primera versión probablemente sea un dulce con bastante más mantequilla, que se conocía con el nombre de "fuatscha grassa". 




Entre el siglo XV y el XIX, los pasteleros de Engadina eran muy renombrados fuera de sus fronteras, lo que llevó a que algunos emigraran a diferentes partes de Europa, como Venecia o Tolosa, entre otras. En una de estas migraciones, la "fuatscha grassa" se encontró con las nueces y se llenó de ellas! Decimos esto porque el rígido clima de Engadina no era propicio para que crecieran nueces, así que en un principio, el dulce carecía de ellas. 

Se trata de un dulce perfecto, pues podemos hacerlo con mucha antelación, ya que su conservación es bastante larga. La primera tarta Engadina propiamente dicha, fue elaborada por Fausto Pult en 1926 en la localidad de Samedan, justo debajo del punto más alto del cantón: la montaña Bernina ( que da nombre al trenecito rojo). Fue en 1934 cuando el pastelero Fausto Pult presentó por primera vez la tarta de nueces engadinesa en la Feria de Basilea, momento en el cual la tarta comienza a ser popular, hasta el día de hoy, donde puede llegar a ser un buen souvenir para turistas.

Hoy os traemos la receta que te trasladará a los Alpes! 



Receta: 

Ingredientes: (Para un molde de unos 22-24 cm)

Para la masa quebrada:

- 275 g. de harina
- 175 g. de mantequilla ( fría)
- 75 g. de azúcar
- 1 huevo
- una pizca de sal (1/4 tsp)

Para el relleno: 

-150 g. de azúcar
- 4 cucharas soperas de agua
- 130 g. de nueces 
- 25 g. de almendras en láminas
- 200 ml. de nata
- 1 cuchara de miel



Preparación: 

1- Empezamos preparando la masa quebrada, ¡no puede ser más fácil! solamente tienes que poner todos los ingredientes juntos en un bowl y batir ( a mano o a máquina como los mejores detergentes jeje ). Asegúrate de que la mantequilla esté fría y córtala en trocitos para que sea más fácil integrarla. Si ves que te queda muy arenosa la masa y cuesta que quede homogénea, tan sólo tienes que añadir un par de cucharillas de agua y como por arte de magia tendrás una masa quebrada perfecta. Haz una bolita, tápala con papel film y métela en la nevera mientras hacemos el relleno.

2- Ahora vamos con el relleno:  en un caldero introducimos el agua y el azúcar, a fuego lento y sin remover hasta que llegue a ebullición, entonces bajamos el juego hasta que tome un color dorado o marrón claro, llegados a este punto lo retiramos del fuego. 

3- Introducimos las nueces troceadas, las almendras, añadimos también la nata y volvemos a colocar la mezcla al fuego. En unos pocos minutos tendremos una mezcla líquida que olerá a gloria! Añadimos entonces la miel, removemos y reservamos. Dejamos enfriar nuestro relleno.

4- Preparamos el molde de nuestra torta. Para ello engrasamos un molde, preferiblemente metálico. Extendemos la masa quebrada con ayuda de un rodillo  ( un poco más de la mitad de nuestra bola de masa, pues dejaremos también para la cobertura de la torta), dejándola de un grosor de unos 2 cm. y cubrimos la base y los bordes del molde. Introducimos el relleno ( no caliente), alisamos la superficie para que quede más o menos nivelada y cubrimos con la masa quebrada restante. Para cerrar los bordes, nos ayudaremos de un tenedor, para así dar al borde característico de esta tarta. Finalmente, pincharemos toda la superficie, para que la masa no se rompa.

5- Introducimos en horno precalentado a 180 ºC durante unos 55 minutos aproximadamente. Enfriar en una rejilla y...a comer!!!



Esta torta se conserva mucho tiempo, puede estar perfectamente dos semanas en la nevera envuelta en papel film. 




 Buon appetito!

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martes, 15 de julio de 2014

Strudel con aires del Sur



Hoy os traemos un postre clásico de la Europa central, muy popular en Alemania, Austria, Suiza e Italia : el Strudel
Existen muchas variantes de este delicioso y tradicional postre, pero quizás el más común es el que se realiza con manzanas o "apfelstrudel", hecho con la fruta más popular de la zona alpina oriental, la manzana Golden delicious ( os suena Marlene? ). 

Este postre tiene su origen en el Imperio Bizantino donde, aún hoy en día en esas zonas se produce un pariente cercano del strudel ( que significa "remolino" en alemán), los conocidísimos baklavas. Los turcos dieron a conocer a los húngaros, que por aquella época se encontraban bajo su dominio, este tipos de postres elaborados a base de pasta filo, los cuales en Hungría hoy en día se conocen con el nombre de Rétes. Fue a partir de la mitad del siglo XIX, cuando empezaron a llamarse Strudel. En Italia, suele prepararse en las zonas que un tiempo estuvieron bajo dominio del Imperio austro-húngaro. Así, de región en región, y con el paso de los años, las recetas han ido evolucionando y adaptándose pero, todas y cada una de las distintas versiones están para chuparse los dedos!

Hemos querido dar nuestra pequeña aportación a este famoso postre, con un toque más del "sur" por decirlo de alguna manera, al utilizar el vino Marsala ( típico de Sicilia) y sustituyendo las típicas pasas y canela, por algo más veraniego, como la papaya y la piña. Que nos perdonen los amigos del strudel clásico! ;)


Ingredientes:

Para la masa:
  • 200 g. de harina ( yo puse mitad normal y mitad integral)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1/2 cucharilla de sal
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 vaso de agua
Para el relleno:
  • 3 manzanas tipo Golden
  • 3 cucharadas soperas de fruta seca al gusto ( en mi caso papaya y piña)
  • 1 copa de vino Marsala 
  • 100 g. de azúcar
  • 75 g. de nueces peladas
  • 50 g. de pan rallado
  • 1 huevo para pintar

Preparación:

1- Primeramente ponemos la fruta seca o escarchada a remojo dentro de nuestra copa de Marsala. Podéis utilizar otro tipo de vino dulce, licor tipo brandy, etc. 



Para la masa, mezclamos la harina con el aceite, la sal, la cucharita de azúcar y el agua templada (agua utilizaremos la que admita, hasta obtener una masa que no se pegue a nuestras manos, un vaso más o menos). Trabajaremos bien la masa o pasta de nuestro strudel, extenderemos la masa, con ayuda de un rodillo, hasta dejarla lo más fina posible y la colocamos la masa en un paño grande, previamente enharinado para evitar que la masa se pegue a este y seguiremos estirando la masa, para conseguir que se afine aún más. El paño nos ayudará a plegar la masa una vez rellena.


 


2- En una sartén, con media cucharita de aceite, freiremos un poco el pan rallado, mezclado con el azúcar, obteniendo así una  una especie de arena. La mitad de esta mezcla de azúcar y pan la espolvorearemos en el centro de nuestra masa estirada.




3- Pelamos y cortamos las manzanas en láminas finas, escurrimos la fruta que teníamos en el vino, y troceamos las nueces. Colocamos todo sobre nuestra masa, y terminamos poniendo por encima el resto del pan y el azúcar. Enrollamos la masa sobre si misma con ayuda del paño, y cerramos los extremos para que no se salga el relleno. Pintamos con huevo batido la superficie y lo horneamos, en horno precalentado a 175ºC, durante unos 45 minutos aproximadamente....y listo!




Es ideal degustarlo templado, y acompañado con una bola de helado! Ñam ñam!

Nosotros hemos hecho dos strudel pequeños con las cantidades indicadas.



Un saludo!

AnGie

domingo, 20 de abril de 2014

Pan dulce de coco y nueces


Hoy os traemos un pan dulce muy fácil de hacer, ideal para los desayunos y meriendas, que además es bastante sencillo de conservar, pues basta con taparlo con un paño de cocina o una tela, ya que lo único que debemos evitar es que no le de mucho el aire, de este modo nos durará bastante, 5 ó 6 días en perfecto estado, pero te garantizo que no llegará a tanto porque no podrás dejar de comer!.

Es un pan de textura algo abizcochonada, donde se nota la jugocidad que aporta el coco y el toque rústico que le dan las nueces. Es una de esas recetas que nacen por casualidad probando, probando y llegan a convertirse en un clásico en casa. Por supuesto, podéis aumentar o disminuir las cantidades de nueces o, si no os agradan, cambiar por otro fruto seco, pero yo os recomiendo la combinación coco-nueces. Es que nosotros nos encantan los panes, por ejemplo, aqui tienes otra recetita mas!






Con las cantidades de esta receta os saldrán dos panes, tipo plum cake, si sólo queréis uno, usad la mitad de las cantidades ;).

Vamos con la receta:


Ingredientes:
  • 550 g. de harina
  • 80 g. de mantequilla
  • 2 huevos
  • 500 ml de leche
  • 350 g. de azúcar
  • 15 g. de levadura tipo Royal ( o un sobre)
  • 80 g. de coco rallado
  • 70 g. de nueces aproximadamente ( al gusto)
  • 2 sobrecitos de Vanillina o azúcar avainillado
 Preparación:

1º- En un bowl introducimos la mantequilla, la cual debe estar en punto pomada. La mezclaremos con los
dos huevos y el azúcar. Batimos bien la mezcla.

2º- Ahora es el momento de añadir la harina y la leche. Lo haremos de dos veces, es decir introduciremos la mitad de la harina tamizada junto con la levadura, y la mitad de la leche, mezclamos bien, y cuando esté bien integradas en la mezcla añadimos el resto. 

3º- Añadimos el coco y las nueces picadas. Procuraremos dejar un poco de harina para espolvorear las nueces, de éste modo al añadirlas a la mezcla, éstas no se irán todas al fondo de nuestro pan.

4º- Repartimos la mezcla en los moldes previamente engrasados. Recordad que con estas cantidades salen dos panes. Decoraremos la superficie con nueces al gusto.

5º- Hornear en horno precalentado a 170º durante 30 minutos con calor sólo abajo, y luego otros 30 minutos con calor arriba y abajo. Si vemos que la superficie de nuestros panes se está tostando mucho pero al pincharlo aún está algo crudo, podemos tapar los moldes con una hoja de papel de aluminio, y seguir el horneado sin problemas.



Si deseamos podemos decorar la superficie con azúcar o alguna glasa al gusto.

Saludos!

AnGie